El paso a paso sobre cómo nos afecta la guerra comercial

El Comercio.- En las últimas semanas, la guerra comercial se ha convertido en tema principal de discusión dado que este nuevo capítulo podría amenazar el ya desacelerado crecimiento económico mundial.

La disputa entre EE.UU. y China comenzó en marzo del año pasado, cuando el presidente norteamericano Donald Trump anunció la imposición de aranceles por US$50 mil millones a productos chinos. A esto le siguieron US$3 mil millones de aranceles a las importaciones estadounidenses por parte del Gobierno Chino.

A partir de entonces, la pugna continuó hasta el 1 de diciembre, cuando ambos países acordaron una tregua de 90 días para negociar una salida. La tregua, sin embargo, acabó hace unos días cuando EE.UU. anunció un nuevo aumento arancelario de 10% a 25%, equivalente a US$200 mil millones en productos, e incluyó a la compañía china Huawei en su lista negra.

PRINCIPALES EFECTOS

La tensión, que parece ir en aumento, trae consigo diversas repercusiones sobre la actividad económica de EE.UU. y China, sobre sus consumidores y el resto de las economías.

En el caso de América Latina, el impacto más sobresaliente ha sido el alza del dólar en la última semana. Mario Guerrero, subgerente de Macroeconomía del Departamento de Estudios Económicos del Scotiabank, explicó a El Comercio que la guerra comercial genera un sentimiento de cautela en los inversionistas, lo que produce salidas de flujos de capitales de los mercados emergentes y presiona las monedas.

Así, el peso colombiano, el real brasileño y el peso chileno perdieron valor frente al dólar en 3,6%, 2% y 2,4%, cada uno, entre el 3 y 24 de mayo. El sol llegó a S/3,35 el último martes, motivando al Banco Central de Reserva a colocar swaps cambiarios por un monto equivalente a US$90 millones para evitar que el tipo de cambio siga subiendo.

“[El viernes] hemos cerrado en S/3,345, lo cual implica un debilitamiento del sol de 1,4% en una proporción mucho menor que nuestros pares de América Latina. Seguimos la dirección de los mercados emergentes, pero en una intensidad mucho más moderada”, destacó Guerrero.

Asimismo, añadió que en el caso peruano no ha habido salida de capitales y los inversionistas siguen posicionados en bonos [soberanos] en soles. Lo que ha cambiado es que ahora buscan una mayor cobertura cambiaria ante una eventual alza del tipo de cambio.

GOLPES NEGATIVOS Y POSITIVOS

De acuerdo con Guerrero, hay tres mercados de commodities que, en particular, “nos están pegando de forma negativa”, pero también hay otros tres productos que “dentro de nuestra composición de comercio exterior nos están pegando de forma positiva”.

Por el lado negativo está el cobre –principal producto de exportación del Perú– que cayó 4,2% en el período mencionado; tiene un peso importante dentro de la balanza comercial y como determinante del tipo de cambio. La recaudación tributaria también se verá afectada porque gran parte de esta se explica por minería.

“También hay mucha correlación entre los precios de los metales y la inversión privada. No de manera inmediata, pero sí con un rezago de nueve meses a un año. Este debilitamiento será preocupante para la inversión privada de cara al 2020”, agregó Guerrero.

Otros precios que golpean negativamente las importaciones peruanas son el maíz –cuyo precio ha subido 9%– y el trigo –que avanzó 12%–, ambos como consecuencia de la aplicación de aranceles.

Por el lado favorable está el oro, que en situaciones de incertidumbre se convierte en un refugio para los inversionistas. Este metal representa un producto importante en la canasta de envíos peruanos.

A este se suma el petróleo, que es uno de los principales productos de importación del país y cuyo precio ha caído 5%. “La soya también está cayendo cerca de 2% porque se teme que haya una sobreoferta de Estados Unidos, de no poder colocar la soya en China”.

Del mismo modo, para el vicepresidente del World Trade Center Lima, Perú, Juan Carlos Mathews, la tensión comercial entre las dos economías más poderosas del mundo afecta inevitablemente al planeta entero.

El crecimiento esperado de China y EE.UU. es mucho más bajo que hace unos meses y ello lleva a menores niveles de compra de ambos países.“En el caso del Perú, [este conflicto] se ve reflejado en la caída del precio de los minerales y del total de las exportaciones peruanas, el 60% son minerales, particularmente oro y cobre”, sostuvo Mathews.

Finalmente, la ventaja del Perú, frente a otras economías dependientes de EE.UU. como México o Centroamérica, es que la estructura comercial peruana es mucho más diversificada gracias a sus 21 tratados de libre comercio. De esta forma, un cuarto de los envíos del país se destinan a Norteamérica, otro cuarto a Europa, otro a Asia y el restante a América Latina.

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