Arequipa: Tía María, ¿cuál ha sido el impacto de la movilizaciones en 26 días de crisis?

El Comercio.- Lejos de calmar las aguas, la suspensión de la licencia de construcción de Tía María (Arequipa) ha exacerbado los ánimos de todas las partes: de los mineros, que ven en esto una pésima señal para las inversiones, y de los opositores al proyecto, que consideran la medida como un ardid del Ejecutivo.

“Esto no va a permitir ninguna tregua. En este momento la reacción de la población es peor a la que hemos vivido en estos días, porque vemos un engaño del Gobierno”, ha señalado Jesús Cornejo, presidente de la Junta de Usuarios de Valle de Tambo.

Y en medio de todo, la minería del sur y la economía de Arequipa siguen paralizadas. Según un conteo realizado por la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa, las pérdidas acumuladas hasta el viernes 9 de agosto, por 26 días de movilizaciones (iniciadas el 15 de julio) y cinco días de huelga (iniciadas el 5 de agosto), ascienden a US$814 millones.

De ellos, US$500 millones corresponden a exportaciones de mineral de cobre no concretadas (US$20 millones por día) y US$314 millones a pérdidas anotadas por los sectores de servicios, comercio, manufactura, turismo y agro.

“Tenemos más de 500 toneladas de hortalizas que se malogran y 900 mil litros de leche que se botan diariamente en Majes, La Joya y Arequipa, porque todos los accesos están bloqueados”, señala Jessica Rodríguez, presidenta del gremio.

Precisa que el conflicto viene afectando a 14 mil ganaderos y 20 mil agricultores en la zona agropecuaria de la región sureña.

IMPACTO URBANO

Pero la Cámara ha ido más allá, analizando el impacto en la fuerza laboral urbana.

En ese sentido, ha contabilizado que la huelga en la Ciudad Blanca está paralizando las labores de 344.553 personas, principalmente, peones, trabajadores no calificados y comerciantes, que representan el 50,3% de la población económicamente activa (PEA) del departamento. Teme, además, que el recrudecimiento de las protestas afecten a 70 mil trabajadores adicionales en el sector transporte.

Mientras tanto, el ‘deadline’ para el freno de producción de las cuatro minas que exportan concentrado de cobre por Matarani (Cerro Verde, Las Bambas, Constancia y Antapaccay) avanza inexorablemente.

MINERAS AL LÍMITE

​Miguel Fumagalli, presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), ha advertido que los operadores de estas minas están llegando al límite de su capacidad de resistencia, pues hasta el pasado jueves llevaban 25 días sin recibir insumos del exterior y no tenían más espacio para almacenar mineral.

La situación es crítica, pues una unidad minera cuenta con ambientes habilitados para almacenar mineral por hasta 30 días (en promedio) después de los cuales debe frenar su producción para no violar regulaciones ambientales. Para que ello ocurra, faltarían pocos días.

“Generalmente,un mes es un período que marca diferencias en captar la atención del mercado”, explica Juan Carlos Guajardo, director de la consultora especializada en cobre Plusmining.

La atención, esta vez, será mayúscula, porque se paralizarían 1,2 millones de toneladas: el 50% de la producción de cobre del Perú y el 6% de la producción mundial.

EL PEOR ESCENARIO

Trascendió que en los próximos días estaría arribando al Perú el flamante CEO de Hudbay (que tiene a la mina Constancia en Arequipa), Peter Kukielski. ¿Qué vería? Pues la peor situación jamás experimentada por la minería en el sur.

Y es que nunca antes ha habido tanta producción minera paralizada al mismo tiempo. Así lo atestigua Gabriel Monge, gerente general de Tisur, operador de Matarani, el único puerto sureño especializado en manejar concentrados de minerales.

“En el 2015 sufrimos un primer bloqueo, también por Tía María, pero no fue nada comparado con este nivel de intensidad. Estamos hablando de más de 20 días de paralización (el puerto está bloqueado desde el 20 de julio)”, refiere.

Matarani se encuentra resguardado por fuerzas del ejército desde el 4 de agosto, medida que ha permitido a Tisur reanudar, al menos, sus labores de descarga de naves de importación.

Sin embargo, esta actividad también tiene un límite, pues ningún puerto puede almacenar maquinaria y productos importados indefinidamente.

“Como puerto haremos lo imposible para descargar todas las naves, pero es una situación que esperamos se resuelva lo antes posible”, refiere Monge.

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