La incertidumbre de los próximos años: ¿Por qué se aceleraría el crecimiento en el 2020?

El Comercio.- Existe un consenso entre especialistas de que el crecimiento en el 2020 será entre 2,8% y 3,2%. Este sería mejor que el observado en el 2019, el cual habría sido cercano a 2,2%, la tasa más baja de los últimos diez años. Si se retrocede un año, los expertos proyectaban un crecimiento promedio de 3,8% para el 2019. ¿Por qué no se cumplieron las proyecciones? ¿Qué confianza otorgan las proyecciones para los años venideros?

LOS ERRORES

Una serie de fenómenos durante el 2019 sorprendió a la baja los supuestos iniciales detrás de cada proyección. Desde el frente externo, los precios de los commodities estuvieron deprimidos por varios meses por las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos. Internamente, problemas de producción en pesca y minería, de distinta índole, restaron más a la actividad de lo esperado, mientras que la incertidumbre política –una suerte de continuación de lo que venía viviendo el país en los dos años previos– implicó que decisiones de inversión se vieran postergadas.

Para evaluar el acierto histórico de las proyecciones se realizó un ejercicio sencillo. De acuerdo con la información de las encuestas de expectativas macroeconómicas del BCR, se obtuvo que las proyecciones de los especialistas en diciembre de cada año respecto al crecimiento del 2020 tuvieron un error de proyección de 1,4 puntos porcentuales (pp.) entre el 2011 y el 2018, en promedio. Esto significa que, por ejemplo, en diciembre del 2018 el escenario central de proyección de 3,8% para el 2019 guardaba una buena probabilidad de que los resultados se ubicaran entre 2,4% y 5,2%. Finalmente, el crecimiento del 2019 habría sido incluso menor que el valor inferior del rango.

Más allá de la exactitud puntual de las proyecciones, la historia demuestra que las tendencias de crecimiento esperadas para el siguiente año generalmente coinciden con la tendencia observada. Esto quiere decir que si los especialistas esperan una aceleración o desaceleración del crecimiento respecto al año anterior, esto casi siempre se cumple. Bajo el ejercicio anterior, se encuentra que tres de cada cuatro veces los especialistas acertaron en la dirección de la proyección.

EL PRÓXIMO AÑO

Para el 2020, los especialistas esperan que el crecimiento se acelere. En el caso del IPE, se espera un resultado de 3,2%, que se explica, en parte, por la recuperación de los sectores primarios (pesca y minería) y de la inversión pública. El escenario también supone menores tensiones comerciales entre China y EE.UU.

Por el lado de los sectores primarios, se prevé una normalización en la captura de anchoveta sin riesgos de un nuevo Niño costero. Este mayor dinamismo de pesca impulsará también la manufactura primaria. Asimismo, se espera una mayor producción de las principales mineras luego de los choques transitorios observados en el 2019.

Por el lado de la inversión pública, es previsible una recuperación debido a que sería ya el segundo año de gestión de las autoridades subnacionales. Por ejemplo, en los años 2008, 2012 y 2016 –períodos de segundo año de administración de esas autoridades–, se encontró que la inversión pública local siempre repunta respecto al año previo.

¿Y LA INCERTIDUMBRE POLÍTICA?

La campaña electoral podría tener implicancias en la inversión privada, desde el último trimestre del 2020 inclusive. Al analizar el desempeño de la economía durante el primer semestre –período de campaña electoral– del 2006, 2011 y 2016, se observa que la inversión privada se desaceleró en los tres casos. Esta trayectoria se explica por la incertidumbre respecto a las políticas que tomaría el nuevo gobierno y es dependiente de los candidatos que tomen la delantera en las encuestas para las elecciones presidenciales.

A noviembre de este año, las perspectivas empresariales que recoge el BCR indican que las expectativas de crecimiento económico a tres meses están en terreno neutro, mientras que las expectativas de demanda a tres meses se hallan en tramo ligeramente optimista. Este ha sido el desempeño regular durante la segunda mitad del 2019. La última vez que las expectativas estuvieron por varios meses en este campo de bajo optimismo fue a fines del 2015 e inicios del 2016, en plena campaña electoral.

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