Persistirían las fuentes de incertidumbre global en el 2020

Artículo de Mario Guerrero, publicado en el Reporte Semanal (del 6 al 10 de enero del 2020) del Departamento de Estudios Económicos del Scotiabank.

El 2019 fue otro año volátil y complicado para la economía mundial y los mercados financieros. Los precios de los activos financieros estuvieron oscilando al ritmo de las marchas y contramarchas de la guerra comercial, el Brexit y el cambio de expectativas respecto de la dirección futura de las tasas de interés.

Los mercados de acciones, que iniciaron el 2019 con el impulso brindado por la tregua comercial, estuvieron también sacudidos por la aplicación recíproca de aranceles, pero ello no alteró la tendencia alcista de los mismos, registrando en el 2019 sus mayores ganancias en 10 años, alcanzando récords. Destacaron el índice tecnológico Nasdaq (+35%) y el S&P500 (+29%). El índice de bolsas mundiales MSCI aumentó 25%, mientras que el correspondiente a mercados emergentes 15%. En el caso del Perú, la bolsa de Lima aumentó 6% en el índice general.

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Los signos más evidentes de desaceleración económica global provocaron un giro en las expectativas de tasas de interés, de una dirección alcista esperada a inicios de 2019 a una dirección bajista y posteriormente neutral. La tasa de corto plazo (Libor a 3 meses) cayó 90pbs, mientras que la tasa de largo plazo (rendimiento del bono del Tesoro a 10 años) cayó 76pbs, activándose la demanda por bonos y activos refugio. Cabe destacar que el saldo global de deuda con retornos negativos registró un pico en agosto de 2019 con US$ 17 mil miles de millones.

Con el descenso de las tasas de interés también cayeron las primas de riesgo. En el caso de los mercados emergentes, las primas de riesgo cayeron 157pbs. En el Perú la percepción de riesgo cayó 61pbs, medido por el índice EMBIG, ocasión que permitió continuar con el reperfilamiento de la deuda pública colocándose más de S/.16 mil millones en bonos soberanos a lo largo del año destinados para administración de deuda, tanto en el mercado local como internacional. En un hecho histórico, por primera vez la percepción de riesgo país del Perú (107pbs) se ubicó por debajo de la de Chile (133pbs) al cierre de 2019.

El dólar continuó oscilando dentro de un canal alcista, formado desde el inicio de la guerra comercial, mostrando signos de debilidad hacia fines de año. El dólar sólo se fortaleció 0.2% durante el 2019. Otras monedas que se fortalecieron fueron la libra esterlina (+3.9%), que adelantó la aprobación del Brexit, el peso mexicano (+3.8%), tras la firma del nuevo acuerdo comercial de América del Norte y un desempeño de la economía mexicana algo mejor que el previsto; y el sol peruano (+1.7%), dados los buenos fundamentos económicos.

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Los precios de los commodities se recuperaron y registraron un alza de 9.4% en el índice CRB durante el 2019. Destacó el alza del petróleo (+36%), el oro (+18%), el trigo (+9%), la soya (+6%), el cobre (+6%), y el maíz (+3%).

¿Un auspicioso 2020?

El temor sobre la guerra comercial ha pasado por ahora a un segundo plano en la medida que se materialice la firma de la “fase uno” prevista para el 15/01 y se inicien las conversaciones para la “fase dos”. En esta segunda fase las negociaciones pueden ser más arduas al tratarse temas de propiedad intelectual y permisos de tecnologías, por lo que la guerra comercial seguirá siendo una fuente de incertidumbre.

Los signos de desaceleración global persisten, aunque los más recientes sugieren cierto estancamiento de la actividad económica (al menos deja de caer en algunos casos) y se aleja la probabilidad de recesión en EE.UU. (por ahora).

Otra fuente de incertidumbre durante el 2020 será el proceso electoral en EE.UU., donde el presidente Trump buscará la reelección de salir airoso en el juicio político que hay en su contra.

Los riesgos geopolíticos están siempre latentes, y marcan el inicio del 2020, con mayor tensión en Medio Oriente. Esto otorgará volatilidad al precio del petróleo y del oro, y deteriora las expectativas de crecimiento mundial.

La Fed inicia el 2020 con una visión de tasas de interés estables, pero como sucedió en el 2019, esa percepción podría cambiar. El 2020 parece perfilarse como un nuevo año retador para los mercados financieros.