Analizando el perfil de las Fintech en América Latina

Por: Claudia López.

El avance tecnológico ha generado oportunidades de diversa índole, sobre todo en el campo de los negocios. Es así como nacen las Fintech. Fintech es un término compuesto por dos vocablos ingleses, finance y technology, y se atribuye a aquellas empresas que brindan servicios financieros utilizando la tecnología.

En su informe “Fintech América Latina 2018 Crecimiento y consolidación”, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) identifica 1,166 emprendimientos Fintech en 18 países de la región, lo que supone un crecimiento del 65.9% con relación a 2017 (703 emprendimientos en 15 países).

Los emprendimientos Fintech identificados por el BID se distribuyen en 11 segmentos de negocio; las más importantes, en términos de número de emprendimientos, representan el 57.8% del total identificado: pagos y remesas (24.4%), préstamos (17.8%) y gestión de finanzas empresariales (15.5%). El tamaño de estos tres segmentos se explicaría en gran parte por la masificación de los dispositivos móviles, las altas tasas de población subatendida o excluida del sistema financiero formal, y las limitaciones o ineficiencias en la oferta de actores financieros tradicionales.

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Por el lado de los pagos y remesas, el tamaño de este segmento se debe a la alta penetración de dispositivos móviles en la región y a los elevados índices de exclusión. Se estima que, en el año 2017, el 45% de los adultos de la región fueron excluidos de sistemas financieros formales al no contar con una cuenta, según señala el Banco Mundial.

La oferta de soluciones de gestión de finanzas empresariales representa una oportunidad para el sector de las pequeñas y medianas empresas, que representan el 90% de las empresas en América Latina y el Caribe, y tienen la oportunidad de digitalizarse progresivamente.

Cinco países concentran el 86% del total de la actividad Fintech de América Latina: Brasil con 380 emprendimientos (32.6% del total), México con 273 (23.4% del total), Colombia con 148 (12.7% del total), Argentina con 116 (9.9% del total) y Chile con 84 (7.2% del total). Detrás de ellos se encuentra Perú con 57 emprendimientos (4.9% del total), Ecuador con 34 (2.9% del total), Uruguay con 28 emprendimientos (2.4% del total) y Venezuela con 11 emprendimientos (0.9% del total). El 3% restante se encuentra distribuido entre Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Panamá, El Salvador, Paraguay, Bolivia, Honduras y Nicaragua.

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De los 11 segmentos Fintech mencionados anteriormente, cinco de ellos experimentaron una mayor tasa de mortalidad respecto al número de emprendimientos identificados en 2017: gestión de finanzas personales y crowdfunding, ambos con una tasa de mortalidad del 17%; gestión patrimonial, con una tasa de mortalidad del 15%; puntaje crediticio, identidad y fraude, y seguros, ambos con una tasa de mortalidad del 14%.

Los principales desafíos a los que se enfrentan los emprendimientos Fintech, según Ernesto Leal (Vicepresidente de la Asociación Iberoamericana de Fintech) y Felipe Echandi (Miembro de la Alianza Fintech Iberoamericana), se concentran en los siguientes aspectos: calidad regulatoria (actualmente se percibe una falta general de canales claros para concretizar acciones como bancos de prueba o sandboxes regulatorios, así como para presentar iniciativas que permitan un marco de regulación y supervisión adecuado; falta de acceso a mercados de capitales (las opciones de capital de riesgo y los mercados de valores son muy poco profundas, por lo que los emprendimientos acaban dependiendo de inversionistas ángeles o family offices);trámites y requisitos (todavía existen limitaciones para establecer operaciones, lo que retrasa la puesta en marcha de un negocio); y el talento (existen dificultades para crear un equipo inicial, situación que sigue dependiendo de talento extranjero). 

En el caso de Perú, las firmas más importantes que ofrecen servicios de crowdfunding son “Kapital Zocial” y “Yuntas”; servicios de pago y transferencias, “Tarjetas Peruana Prepago”; y servicios de préstamos, “Tappoyo”. Si bien no todas las Fintech en Perú se encuentran supervisadas o registradas en la SBS, esto se debe a que no existe actualmente una ley que regule a las empresas consideradas en este rubro. La regulación que finalmente se establezca deberá ajustarse al modelo de negocio y al tipo de servicio, de manera que las normas no sean invasivas y limitantes para la creación, desarrollo y crecimiento de estos emprendimientos.