Coronavirus en Perú: ¿Cuáles serían los sectores más golpeados por el COVID-19 en el 2020?

El Comercio.- Hoy se cumplen ocho días desde que el Gobierno Peruano declaró el estado de emergencia nacional para frenar la propagación del nuevo coronavirus (COVID-19). Declarada como pandemia por la OMS, la enfermedad ya ha alcanzado a más de 286.000 personas en el mundo y ha causado la muerte de alrededor de 12.000 de ellas.

Muchos de los 186 países con casos registrados están tomando medidas para evitar la expansión del virus y, como consecuencia, la producción y el consumo de bienes y servicios no se están dando de forma normal.

En este contexto, el IPE realizó un análisis de cómo el COVID-19 puede contagiar la actividad productiva de los sectores primarios de nuestro país. Cuatro de cada 10 soles que se producen en el Perú provienen de estos rubros, que generan uno de cada cuatro empleos, sin contar el empleo indirecto.

GOLPE SENSIBLE

Dos de los sectores más golpeados por efecto del COVID-19 serían pesca e hidrocarburos. En el primer caso, podría haber impacto en la pesca para consumo humano directo, debido a que la demanda externa estaría cayendo: Estados Unidos, China y la Unión Europea compran el 60% de los envíos pesqueros no tradicionales.

A ello se le suma que las restricciones a la operación portuaria en otros países –sobre todo en Asia– han causado menor disponibilidad de contenedores refrigerados, claves para el envío de productos pesqueros frescos.

Un tercer factor perjudicaría la oferta pesquera industrial. El Perú es el primer productor mundial de harina de pescado, pero para elaborarla se requiere que empiece la primera temporada de captura de anchoveta. Durante el estado de emergencia, se ha suspendido la exploración necesaria para dar inicio a la pesca y ello podría postergar el comienzo de esa temporada.

Por otro lado, en el sector hibrocarburos se ve un desplome del precio del petróleo. El crudo WTI y Brent cayeron la semana pasada a sus menores niveles en 18 años. Ello, junto con la paralización del turismo y comercio mundial, afectarían las exportaciones peruanas de hidrocarburos, que ya cedieron 19% en enero.

La coyuntura se suma a los problemas estructurales del sector: hoy se produce la mitad de petróleo que hace 20 años y la inversión en exploración ha caído 95% desde el 2012.

OPERACIÓN DIFERENCIADA

En términos macroeconómicos, el sector más importante entre los evaluados es la minería, que enfrenta un panorama incierto por su dependencia de la demanda externa. En particular, China, que todavía no se recupera de la parálisis provocada por el COVID-19, compra el 45% de las exportaciones mineras peruanas. La recuperación del gigante asiático marcaría la pauta en este rubro el resto del año.

Un aspecto positivo, de acuerdo con fuentes de la industria, es que hay contratos a futuro con compradores chinos, que dan algo de certeza sobre parte de la demanda en los meses que vienen.

Por el lado de la producción, el estado de emergencia no impide que las operaciones continúen, pero no se darían a plena capacidad. La Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) señaló el jueves que ya había evacuado al 75% de su personal, pero los riesgos geológicos y ambientales (como el manejo de relaves) requieren que se mantenga un mínimo de operatividad. Las mineras que no sean capaces de mantener al personal por un período de tiempo al interior de la operación tendrán más complicaciones.

Quizás el impacto más sensible se vería por el lado de la inversión minera, no solo en el 2020, sino también en los siguientes años. Antes de la expansión del COVID-19, ya se esperaba que el flujo de inversión se estancara. El precio del cobre se ha reducido en 22,3% en el año y el del zinc en 19%; esto desalienta, sobre todo, la inversión en exploración.

Finalmente, el sector agropecuario se vería afectado de manera limitada por dos razones. Primero, porque la producción del rubro es estacional: por ejemplo, en el caso de los principales productos agroindustriales –uvas, arándanos y mangos–, durante el primer semestre de cada año hay menos producción y exportaciones. La segunda mitad del año es el lapso más sensible.

En ese sentido, empresas del sector comentaron que sus inventarios y las cadenas de suministros de insumos están funcionando con normalidad. Si bien están experimentando algunos problemas en el transporte de personal y de productos a los mercados de abastos, consideran que estos se solucionarían.

Por el lado de la demanda externa, la Asociación de Gremios Productores Agrarios (AGAP) subraya que el 85% de sus ventas se concentra en Europa y Norteamérica. Pese a la incertidumbre en esos continentes, prevé que hay riesgos limitados de una contracción en la demanda de productos agrarios peruanos.

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