ZegarraLaw: Tratamiento fiscal aplicable a los gastos asumidos por los empleadores para hacer factible la prestación de servicios por parte de sus trabajadores durante el Estado de Emergencia

 Por: Gonzalo Escalante – Jefe del Área Tributaria (gescalante@zegarralaw.com) y Nicole Paredes – Asistente del Área Tributaria (nparedes@zegarralaw.com).

Como sabemos, el 15 de marzo de 2020 el gobierno decreto el Estado de Emergencia en nuestro país a efecto de contrarrestar los impactos nocivos de la pandemia del COVID – 19. Estado que entró en vigencia a partir del 16 de marzo y que, al momento de redacción de estas líneas, se tiene establecido que durará hasta el 30 de marzo.

Una de las medidas implementadas dentro del Estado de Emergencia es la restricción a los trabajadores de ir a sus centros de trabajo para continuar con sus labores en forma regular. Ello exceptuando algunos servicios cuya prestación no podía detenerse o algunos sectores económicos que no podían permanecer inmovilizados, puesto que los riesgos inherentes a este estado de inamovilidad podrían hacer incluso más precaria la situación en la que se encuentra el país para mitigar los efectos del COVID – 19. Dentro de los sectores o establecimientos que continúan desarrollando sus funciones están los centros de salud, bancos, farmacias, grifos, medios de comunicación, supermercados, mercados, limpieza pública, entre otros.

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Ello ha significado que el resto de establecimientos o agentes privados dedicados a una actividad distinta se hayan visto en la necesidad de implementar una serie de medidas para contrarrestar el impedimento de asistencia a sus oficinas o locales por parte de sus trabajadores, de forma tal que las empresas puedan continuar con el desarrollo de sus operaciones comerciales. Estas medidas han podido significar que los empleadores asuman determinados gastos cuyo único objetivo es el permitir a sus trabajadores continuar con el desempeño regular de sus funciones.

Así pues, ante este escenario surge la interrogante de si los empleadores que pueden continuar con sus operaciones en sus locaciones y aquellos que no, asumen gastos con el objetivo que sus trabajadores cumplan con el desarrollo de sus labores  podrán luego deducir estos gastos  para efectos de la determinación del Impuesto a la Renta (IR).

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En primer término debemos tomar en consideración que para que un gasto resulte deducible debe cumplir con el principio de causalidad, esto es, que debe estar vinculado en forma directa o potencial con la producción de la fuente generadora de rentas gravadas o con el mantenimiento de la misma. El Tribunal Fiscal en la resolución 00280-10-2015 analizando la causalidad, indica que la necesidad del gasto debe ser analizada en cada caso en particular, considerando criterios de razonabilidad y proporcionalidad, tales como que los gastos sean normales al giro del negocio o que mantengan proporción con el volumen de operaciones, entre otros, pues la adquisición de un mismo bien podría constituir un gasto deducible para una actividad mientras que para otra no.

Ahora bien, el Tribunal Fiscal en las resoluciones 8729-5-2001, 09222-1-2001, 8653-4-2001, 3964-1-2006, 09555-3-2008, entre otras, ha indicado que se considera como condición de trabajo a los bienes o pagos indispensables para hacer viable el desarrollo de la actividad laboral en la empresa, montos que se entregan para el desempeño de las funciones por parte de los trabajadores por concepto de movilidad, viáticos, representación, vestuario, siempre que razonablemente cumplan tal objeto y no constituyan una ventaja patrimonial para el trabajador.

Recogiendo los criterios expuestos por el Tribunal Fiscal  tenemos que si una empresa incurre en gastos adicionales con motivo del actual Estado de Emergencia a efecto de permitir a sus trabajadores cumplir con el desempeño de sus labores, tal cual lo harían si pudieran trasladarse al centro de trabajo, se constituyen como condiciones de trabajo cuya deducibilidad ha sido reconocida a nivel jurisprudencial por el referido tribunal. Es necesario tener en consideración que los bienes o cantidades entregadas, no deben configurarse como una ventaja patrimonial para los trabajadores perceptores de los mismos, pues ello implicaría su desnaturalización y como consecuencia de ello, la deducción del gasto no resultaría procedente.

Así pues, siempre y cuando los gastos asumidos por los empleadores tengan como fin dotar a sus trabajadores de las herramientas necesarias para continuar con sus labores, éstos se constituyen en condiciones de trabajo y como consecuencia de ello, en deducibles.

Pongamos como ejemplo el caso de una compañía que a efecto de continuar con el desarrollo de su actividad económica se vio en la necesidad de adquirir computadoras para que su personal pueda desarrollar sus labores desde casa durante la vigencia del Estado de Emergencia. En este caso, la adquisición de las computadores tiene como fin el permitir la continuidad en la prestación de servicios por parte de la compañía además de no ser una ventaja patrimonial para los trabajadores pues luego de acabada la emergencia devolverían los equipos a la empresa, por lo que se cumpliría con los requisitos para calificar como condición de trabajo. En este punto debemos indicar que, si bien en el ejemplo tenemos un gasto que no se configura como un concepto de movilidad, viáticos, representación, vestuario movilidad, viáticos, representación, o vestuario, consideramos que el concepto de condición de trabajo no debe verse restringida únicamente a tales supuestos, pues el fin de reconocer a un gasto como condición de trabajo es validar su efectiva vinculación con la generación de rentas gravadas al permitir a los trabajadores continuar con el ejercicio de sus funciones, sin que ello pueda verse limitado a supuestos específicos, sobretodo ante un escenario como el que enfrenta actualmente nuestro país.

Como segundo ejemplo, consideremos el caso de una empresa que administra diversos grifos (por lo que se encuentra autorizada a continuar con sus operaciones durante el Estado de Emergencia) pero que asume un gasto adicional al asumir la movilidad para trasladar a sus trabajadores hasta sus centros de trabajo (grifos) y posteriormente de retorno a sus domicilios. En este caso nuevamente, tenemos que el empleador está asumiendo un gasto que, por las circunstancias del Estado de Emergencia, resulta necesario para que los trabajadores puedan acudir a sus centros de trabajo y realizar sus funciones, sin configurarse como ventaja patrimonial para ellos por lo que nos encontramos ante una condición de trabajo. 

Finalmente cabe mencionar que, según el Oficio 724-2006-SUNAT/200000 los gastos que califiquen como condiciones de trabajo no constituyen para su perceptores rentas gravables de quinta categoría, por lo que no resultan computables para efecto de retención alguna por tal concepto.

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