Se afianza sesgo a la baja de tasa de interés de referencia del BCR

Artículo de Mario Guerrero, publicado en el Reporte Semanal (del 16 al 20 de marzo del 2020) del Departamento de Estudios Económicos del Scotiabank.

El Banco Central mantuvo la tasa de referencia en 2.25%. Esto no fue totalmente sorprendente. Bajar la tasa nunca fue más que una opción. La clave parece haber sido el tiempo.

En su comunicado, el Banco Central sostuvo que el Directorio estaría considerando cuidadosamente “la nueva información sobre la inflación y sus determinantes para expandir el estímulo monetario en un momento oportuno”. La mención del “tiempo oportuno” es nueva, y parece sugerir que el Banco Central sintió que, aunque era demasiado pronto para bajar las tasas este mes, se está inclinando en esa dirección en algún punto del camino.

Ello se desprende al considerar un sesgo a la baja en la proyección de inflación por un menor crecimiento de la demanda interna. En línea con esta percepción, las expectativas de inflación a 12 meses también se vienen reduciendo. Nosotros hemos reducido también nuestra proyección de inflación de 2.0% a 1.7% para este año, preliminarmente.

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Tras los esfuerzos sincronizados que vienen realizando la mayoría de los bancos centrales del mundo, no nos sorprendería que el BCR tome una decisión respecto de su tasa de interés antes de la próxima reunión (09/04). Varios bancos centrales (Nueva Zelanda, Chile, etc.), vienen realizando reuniones extraordinarias para tomar medidas cuanto antes. El Perú no es la excepción. Las coordinaciones entre el MEF, el BCR y la SBS se han intensificado, más aún con la declaratoria de emergencia nacional. La SBS por su lado ha flexibilizado la reprogramación de deudas sin afectar la calificación de riesgo, otorgando un alivio financiero importante para medianas empresas y pymes principalmente, y ha ampliado la cobertura del Fondo Crecer de 70% a 90%.

Analizando el mensaje, el BCR parece estar dando ventaja a la recuperación de la inversión pública. Aunque nos parece que el impulso fiscal sería insuficiente frente a los efectos económicos de la situación de emergencia nacional.

La balanza se ha inclinado. No parece estar en equilibrio los riesgos que ven explícitamente en términos de COVID-19 y que afectan el crecimiento, la volatilidad de los mercados financieros mundiales y el deterioro de las expectativas empresariales.

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El BCR también tomó medidas para promover las operaciones de coberturas cambiarias. Flexibilizó el límite semanal de las operaciones a partir del cual se aplican encajes adicionales, de US$ 575 millones a US$ 675 millones, y elevó el saldo a partir del cual se aplica dicho encaje. Con estas medidas se espera un abaratamiento y mayor dinamismo de estas operaciones, que recientemente se habían incrementado ante la mayor volatilidad cambiaria.

Más allá de impacto temporal del coronavirus sobre la economía peruana, los fundamentos económicos se mantienen firmes. Esto fue reconocido por la clasificadora Fitch Ratings al mantener el rating crediticio en “BBB+” con perspectiva estable.

Fitch pronosticó un crecimiento del PBI del 3.0% para 2020. Aunque mencionaron COVID-19 como el riesgo principal, no parecen estar tomando en cuenta su probable impacto, pues incluso nuestra nueva previsión de crecimiento para 2020 (2,4%) tiene un sesgo a la baja.

La rápida velocidad de expansión del coronavirus ha elevado la probabilidad de profundizar la desaceleración económica. El primer caso oficial de coronavirus en el Perú se registró hace sólo 12 días, y se ha elevado hasta 86 a la fecha. El efecto sobre el Perú se viene reflejando de manera visible en un tipo de cambio más alto (hasta S/.3.55), presionado por la caída del precio del cobre (por debajo de US$ 2.50 por libra) y los temores de desaceleración mundial. Todos las monedas de la región vienen registrando mínimos históricos, excepto el Perú.

En sintonía con el accionar de la mayoría de los bancos centrales en este contexto de crisis, consideramos que el BCR podría recortar al menos 25pbs su tasa de interés de referencia en el corto plazo. Mayores recortes dependerán de la duración de las medidas restrictivas y del daño sobre el crecimiento y el empleo.