Medidas extraordinarias para tiempos extraordinarios

Por Guillermo Arbe, jefe estudios económicos de Scotibank.

Estado esta implementando el mayor paquete económico de la historia del país. Esta crisis tiene un impacto económico difícil de predecir, o siquiera digerir.

Son tiempos excepcionales. Desde que el gobierno declaró el país en emergencia el 16 de marzo, hasta el 30 de marzo, el número de infectados registrados de coronavirus subió de 86 a 950. La evolución no se ha vuelto exponencial, al menos todavía, pero tampoco se puede decir que esté contenido. Las autoridades reaccionaron prolongando el Estado de Emergencia por un lado, e implementando el mayor paquete económico de la historia del país por el otro. Ambos tienen un impacto económico difícil de predecir, o siquiera digerir. En un esfuerzo coordinado, la Ministra de Economía María Alva y el presidente del BCR, Julio Velarde, anunciaron una serie de medidas, que implican recursos por S/ 90,000 millones, o 12% del PBI. Es una magnitud enorme, equivalente a la mitad de un trimestre de producción nacional.

Los objetivos principales parecen incluir:

  1. Contener el coronavirus, y tratar a los pacientes.
  2. Asegurar que no se rompa la cadena de pagos.
  3. Asistir a familias de bajos ingresos.
  4. Asistir a pequeñas y micro empresas.
  5. Dar soporte a la economía durante el periodo de Estado de
    Emergencia.
  6. Estimular una recuperación temprana y robusta.

La decisión del gobierno de extender el Estado de Emergencia hasta el 12 de abril, la evolución reciente de la demanda interna, y la creciente gravedad de la crisis a nivel mundial, pone en riesgo nuestra recientemente revisada proyección del crecimiento del PBI de 0.3%. Si bien las nuevas medidas del gobierno, por su contundencia, ayudarán
a dar soporte a la economía e incidir en una recuperación más expedita, no pueden competir con la magnitud del impacto de las medidas de emergencia a nivel local y global, hace difícil pensar en que se pueda evitar que el PBI caiga en el 2020.


Al respecto del entorno global, Scotiabank Global, nuestra matriz, ha vuelto a reducir su proyección de crecimiento mundial para el 2020 de 1.3% a 0.1%, es decir, al borde de una contracción. El plan, grosso modo, consiste en S/ 30,000 millones para sostener la salud y la economía durante el periodo de contención del virus, otros S/ 30,000 disponibles para la etapa de recuperación económica, y S/ 30,000 millones pertenecientes a un esquema de garantías de préstamo a las empresas. El propósito de esto último es apoyar a que las empresas entre micro y medianas sigan siendo sujetos a crédito para capital de trabajo, y asegurar que se mantenga la cadena de pagos de las empresas.


Las medidas fiscales significan que veremos un déficit fiscal este año de niveles no vistos al menos desde los años 80, con la diferencia (enorme) que esto será un déficit temporal y no estructural. La ministra ha dicho que el gasto propiamente fiscal sería equivalente a 5.5% del PBI, aunque parte de esto posiblemente se dé después del 2020. Aun así, las medidas tanto de gasto como los beneficios tributarios, y el propio
impacto de la contracción sobre la recaudación, lleva a pensar en un déficit de entre 6% y 8% del PBI.

El país tiene ahorros y acceso a financiamiento. El gobierno usaría parte de sus ahorros en el sistema financiero, y también al menos parte de los US$ 5,500 millones del Fondo de Estabilización Fiscal. Julio Velarde, presidente del BCR, ha hablado de obtener una línea de contingencia del FMI por US$ 18,000 millones. Al respecto, el FMI tendrá una reunión virtual del 17 a 19 de abril, para diseñar nuevas facilidades de financiamiento para países emergentes que enfrenten el coronavirus.
Finalmente, dado el bajo nivel de deuda pública del Perú, se podrá acceder a los mercados financieros globales a través de la emisión de bonos globales.

MEF busca que el Congreso reemplace su iniciativa de permitir a los pensionistas acceder al 25% de sus pensiones en AFPs, por una propuesta mucho más modesta de permitir a 2.6 millones de pensionistas que
han dejado de aportar, a acceder a un máximo de S/Esto, más los dos bonos por S/ 380 y el acceso a S/ 2000 de CTS es una inyección de liquidez y capacidad adquisitiva importante para dar soporte a la demanda en
el corto plazo. Pero, sigue siendo un paliativo en comparación con el impacto en la producción y el empleo que está teniendo el Estado de Emergencia. El gobierno mismo estima una pérdida de más de un millón de empleos.


Desde que se tomaron las medidas de emergencia, la demanda de electricidad ha estado cayendo entre 25% y 30% respecto del año pasado. Al 30 de marzo, la caída acumulada es de 12.8%. Petroperú también informó de un incremento significativo en inventarios de petróleo, reflejo de una menor demanda, desde mediados de marzo. (Esto también debería traducirse en un traslado más rápido de la caída del precio del petróleo hacia el precio de los combustibles internos, una vez que culmine el Estado de Emergencia). Esta debilidad en la demanda de energía, que refleja una desaceleración más general de la economía, va a seguir mientras continúe el Estado de Emergencia. Tomará cierto tiempo para restañar las heridas.