Cusco: crisis golpea economía de emprendedores e independientes

La República.- Antojitos, un snack – juguería en Santo Tomás, Chumbivilcas, lleva 18 días cerrado. Glenda Araujo Peña cumple con rigor la cuarentena decretada por el gobierno del presidente Martín Vizcarra para contener la pandemia que ha matado medio centenar de personas.

Los ingresos de Glenda dependen de la venta diaria de alimentos en su microempresa. De ella depende el sueldo de once personas a las que ha dado empleo en un país donde el trabajo escasea. El aislamiento social obligatorio significa para ella un periodo de inestabilidad y aprietos porque no hay dinero para pagar deudas. No hay emprendedor alguno en el Perú que no deba al banco.

El peruano es un emprendedor por excelencia. El cusqueño también. El 43.7% de la Población Económica Activa Ocupada (PEA), casi la mitad de 736 mil 694 personas, decidió crear su propio negocio, algunos por necesidad y otros por oportunidad.

A este grupo, según el estudio socioeconómico laboral de la región imperial, se le conoce como trabajadores independientes, porque explota una actividad económica o ejerce independientemente una profesión u oficio. Se han creado en promedio 2500 microempresas en la región, pero esta cifra solo representa al sector formal.

Glenda es uno de ellos. Luis, un taxista cusqueño, también. Es un joven padre de familia que está en el grupo de desempleados. Lleva 15 días sin salir a la calle a trabajar, 18 días sin generar ni un sol de ingreso. Su economía depende del trabajo diario. Antes del aislamiento obligatorio salía de casa a las 7 de la mañana y volvía pasadas las 11 de la noche. “Si un día no trabajo no es que no coma, sino que se complica a fin de mes para pagar la letra del banco”, cuenta.

La cuarentena ha significado un problema muy grave para su familia. “Aparte de juntar para el banco, lo más complicado es el tener que generar el dinero para el diario, más aún ahora que tengo a mi esposa en los últimos meses de gestación”.

Luis debe reunir –además de pagar los gastos de casa, educación y otros- cada mes 1790 soles para la deuda con un banco. No augura ningún apoyo del gobierno.

Los independientes constituyen la mayor parte de población económicamente activa en Cusco. Algunos, como Luis, no tienen ningún empleado bajo su mando; otros, como Glenda, generan puestos de trabajo. No es extraño entonces que la segunda y tercera actividad más importante, después de la extractiva, que concentra trabajadores en región imperial, sean servicios con el 29.6% y comercio con el 15.8%.

Cómo ven el futuro

La joven Glenda Araujo espera medidas estatales concretas a favor de los emprendedores. Quizás un fondo económico como salvavidas para los microempresarios y créditos a bajos intereses.

El futuro en el corto plazo es para ella uno de deudas pendientes de pago, escasez de ingresos y recesión. En el mediano y largo plazo, siendo optimista, aguarda que todo vuelva a la normalidad.

Luis espera el fin del aislamiento para trabajar ahora más de 15 horas diarias. Antes lo hacía entre 13 y 15 horas para parar la olla y saldar deudas. En sus palabras llenas de realismo también hay desesperanza: “seguir trabajando y generando mi propio futuro, porque del Estado no espero nada”.

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