Cash is King

No cabe duda que la actual pandemia del Covid 19 tiene y tendrá consecuencias -todavía difíciles de cuantificar- en todos los aspectos de nuestra vida diaria, desde cómo nos relacionamos socialmente hasta sobre la manera en cómo trabajamos y hacemos negocios.

Por: Sebastian Amat y Leon

En el aspecto económico, podemos ver como muchas organizaciones están sintiendo un duro golpe en su caja, como una consecuencia inmediata de las medidas de distanciamiento social adoptadas. Así, en un escenario de paralización económica como el actual, en el que es necesario cumplir con el pago de las planillas, contratos de alquiler y una serie de otras obligaciones insoslayables para la propia sobrevivencia de las organizaciones, vuelve a tomar fuerza -probablemente con aún mayor razón que durante la crisis de 2008- la frase “Cash is King”;  las organizaciones deben entonces priorizar la optimización de sus recursos y previendo que un retorno a la normalidad no será inmediato, esta priorización se vuelve una cuestión de supervivencia.

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En el frente fiscal, el gobierno ha establecido algunas medidas que permitirán a las pequeñas y medianas empresas, tener un respiro en cuanto a la oportunidad para la declaración y pago del Impuesto a la Renta anual y de algunos impuestos mensuales, ya que se ha prorrogado el plazo para ello. Por otro lado, se han dado medidas de alcance general, como la posibilidad de solicitar la liberación inmediata de los fondos acumulados en las cuentas de detracciones, así como la decisión de SUNAT de no sancionar las infracciones tributarias que se cometan durante el estado de emergencia, la disminución de la tasa de interés moratorio por deudas frente a la SUNAT, entre otros.

Asimismo, ya se han otorgado al ejecutivo facultades para legislar en materia tributaria y si bien todavía estaría por verse el alcance de dichas medidas, estas podrían y deberían abarcar por lo menos: (i) el otorgamiento de fraccionamientos y aplazamientos especiales; (ii) posibilidad de reducir o suspender los pagos a cuenta mensuales del Impuesto a la Renta, en fecha más pronta de las que existen actualmente; (iii) reglas especiales para la depreciación acelerada de algunas cuentas del activo fijo; y (iv) la ampliación excepcional del plazo de arrastre de las pérdidas generadas en el 2020.

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Sin embargo, más allá de las medidas que se puedan dictar desde el gobierno, es necesario tomar una actitud proactiva, que dentro del marco legal, pueda coadyuvar a una optimización fiscal que permita tener una mejor situación de caja, ya que de ello podría depender la vida misma de muchas organizaciones.  

En ese sentido, algunas opciones que las organizaciones podrían explorar, serían por ejemplo: (i) la posibilidad de suspender sus pagos a cuenta mensuales del Impuesto a la Renta, considerando las posibilidades otorgadas por el régimen actual; (ii) solicitar la liberación de los montos acumulados en las cuentas de detracciones y percepciones del IGV; en caso hubiera montos acumulados en dichas cuentas; (iii) solicitar la devolución del saldo a favor del Impuesto a la Renta, en lugar de aplicarlo contra futuros pagos a cuenta, así como la devolución del ITAN; y/o (iv) identificar pagos realizados de manera indebida y acceder a su devolución, como por ejemplo en el caso de multas por la comisión de la infracción prevista en el artículo 178 numeral 1 del Código Tributario, cuando no habiendo tributo por pagar, la multa hubiera sido cancelada con una gradualidad de 70%, ya que con posterioridad el Tribunal Fiscal, mediante Resolución 00222-1-2020, ha establecido que en dichos casos corresponde aplicar la gradualidad del 95%.

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