INFORME IPE: Impacto del Covid-19 en la economía peruana

Impacto del Covid-19 en la economía peruana: sector minería e hidrocarburos

Minería

Durante la cuarta semana de cuarentena, la mayoría de empresas mineras continúa sin realizar actividades productivas, con la excepción de unas pocas minas como Southern y Antamina. Dada la paralización, la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía-SNMPE ha estimado que la producción minera se redujo en aproximadamente 60% durante las últimas tres semanas. Asimismo, ha indicado que se ha ralentizado el ritmo de avance de la inversión minera, por ejemplo, en los proyectos Quellaveco y Mina Justa.

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De acuerdo con fuentes del sector, un factor clave para el reinicio general de la producción minera será la posibilidad de movilizar a trabajadores hacia las minas y lograr que estos puedan realizar cambios de turno. Algunos funcionarios sugieren que, para disminuir el tránsito y la
probabilidad de contagio, las jornadas laborales se expandan del usual sistema de “14 por 7” -catorce días de trabajo en la mina por siete días de descanso- hacia un sistema de mayores días de trabajo en la mina (que implica más días de aislamiento) con un correspondiente mayor tiempo de descanso. Junto con ello, la SNMPE ha presentado un protocolo sanitario al
gobierno, el cual se encuentra pendiente de ser aprobado.

Asimismo, representantes de mineras cuyas unidades tienen una modalidad de explotación subterránea han señalado la necesidad de la reactivación de la producción de cemento, insumo esencial para actividades de sostenimiento en sus operaciones. Si bien en la actualidad las mineras se encuentran parcialmente abastecidas, la reapertura completa de las minas
subterráneas también requiere del reinicio de operaciones de las empresas cementeras. Al respecto, el 9 de abril, UNACEM, a través de un hecho de importancia, anunció el reinicio de sus despachos de cemento, en respuesta a una resolución ministerial de Produce que permitía la producción de insumos necesarios para las operaciones mineras críticas.

Por otro lado, en el ámbito externo, se observa una recuperación de los precios de metales industriales como cobre y zinc desde finales de marzo, lo que responde a la reapertura de Wuhan a partir del 8 de abril y a las señales de recuperación de la economía china, principal comprador de minerales en Perú. Así, la cotización de cobre alcanzó $2.27 el día 9 de abril,
luego de que el 23 de marzo cayera hasta $2.09, un mínimo de más de tres años. De manera similar, el precio de zinc se ha incrementado ligeramente luego de caer en un mínimo de casi 4 años durante la última semana de marzo.

Hidrocarburos

En la última semana, la producción de gas natural y líquidos de gas natural (LGN) ha incrementado luego del reinicio de la producción en los lotes 56 y 57 -administrados por el consorcio Camisea-, cuya operación, así como la de la planta de licuefacción de Pisco, se paralizó entre el 26 y 31 de marzo debido a un adelanto de labores de mantenimiento programadas originalmente para Semana Santa. Ambos lotes se encuentran nuevamente en operación desde el 1 de abril.

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No obstante, durante los primeros días del mes, la producción diaria promedio de gas natural se ha reducido en aproximadamente la mitad respecto a inicios de marzo debido a la menor demanda de las empresas de generación eléctrica -con la priorización de las fuentes energía hidráulicas-, así como por la menor demanda industrial de empresas grandes y medianas.

Esta caída en la demanda local se observa en la menor producción en el lote 88 de Camisea –destinado al mercado nacional-, la cual ha disminuido en cerca de 70% respecto a la primera quincena de marzo. De igual manera, la producción de LGN ha caído, en promedio, 20% en el mismo período, lo cual se debe a menor demanda industrial y al menor consumo de vehículos
particulares.

De acuerdo con fuentes del sector, la menor demanda local por gas natural seco ha llevado a Camisea a incrementar la reinyección en los lotes del gas no vendido, almacenándolo dentro de los yacimientos gasíferos. Sin embargo, la capacidad de reinyección de los lotes está llegando a su máximo, por lo que la producción tendería a bajar gradualmente, con el caso de extremo de paralizarse. Por otro lado, a pesar de la caída del precio internacional del gas, no existen riesgos para la exportación del mismo.

Respecto al futuro inmediato del sector, funcionarios mencionan que, si bien los costos de operación son distintos según cada área de explotación y tipo de hidrocarburo, la caída de precios y la baja demanda, en general, se encuentran generando riesgos a la capacidad operativa de la industria. La paralización de la economía nacional, en particular de empresas de tamaño mediano, también podría generar un rompimiento de la cadena de pagos que afecte al sector hidrocarburos.

Frente a esta situación, empresas del sector, a través de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos, han solicitado al Ministerio de Energía y Minas (MINEM) la reducción temporal y prorrateo del pago de regalías y de otros pagos para aliviar la presión financiera en la que se encuentran. No
obstante, algunos analistas mencionan que, si bien estas medidas son apropiadas de manera temporal, con miras a la supervivencia de las empresas de hidrocarburos, también se debe considerar el impacto que podría tener sobre los ingresos el Estado, ya fuertemente golpeados
en esta situación de crisis.

Asimismo, la emergencia actual ha agravado la situación en la que se ha encontrado durante los últimos años este sector: la inversión en exploración cayó de US$ 947 millones en 2012 a US$ 46 millones en 2019, lo que se ha debido, en parte, a las demoras en procesos administrativos y
los altos costos preoperativos. En ese sentido, pasada el contexto de emergencia, las medidas de reactivación del sector en el mediano plazo tendrían que apuntar hacia generar incentivos a la inversión de exploración a través de la reducción de tiempo y costos en permisos y
procedimientos en la etapa previa a la inversión.