BBVA Research: Situación Perú – Segundo Trimestre

Proyecciones para incorporar los impactos macroeconómicos que las medidas para contener la propagación del COVID-19 están teniendo en Perú.

Como resultado, estimamos que el PIB retrocederá entre 5% y 8% en 2020, una previsión que tiene sesgo a la baja. El próximo año habrá un rebote importante.

El brote y expansión global del COVID-19, junto con las medidas que se vienen tomando para contenerla, están teniendo impactos económicos significativos en el mundo y nos llevan a hacer cambios importantes en nuestras proyecciones macroeconómicas.

La principal medida a nivel global para contener la propagación del virus y darle aire a los sistemas de salud es el confinamiento. Naturalmente, está frenando la actividad, como lo sugieren distintos indicadores.

En ese contexto, autoridades económicas en todo el mundo vienen implementando políticas monetarias, fiscales y regulatorias que buscan moderar los impactos de las acciones destinadas a contener la expansión del virus.

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La emergencia sanitaria ha llevado a un rápido repunte de la percepción global de riesgo, aunque en las últimas semanas hay señales de moderación tras las acciones de los bancos centrales.

Este entorno ha debilitado la cotización de las materias primas y de las monedas de la región, entre ellas la peruana

Localmente, con el inicio del aislamiento social obligatorio en la segunda mitad de marzo, el impacto sobre la actividad ha sido significativo según lo que se desprende de distintos indicadores.

Nuestro escenario base revisado de previsiones incorpora los impactos macroeconómicos de las medidas para contener la propagación del COVID-19.

Por el lado externo considera que la actividad global registrará un fuerte choque negativo en la primera mitad del año, con una posterior recuperación -más clara en 2021- apoyada en significativos estímulos económicos, lo que favorecerá el apetito por activos de economías emergentes en el segundo semestre de 2020.

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Por el lado local, el nuevo escenario base considera que entre el 50% y 60% de la economía estará “apagada” hasta fines de abril (cuarentena). Luego de ello, la “salida” por el lado de la oferta será gradual, dependiendo de la facilidad de cada actividad para implementar medidas de protección sanitaria, de la tasa de potencial contagio en cada una de ellas, y del valor
agregado que generan. Algunas actividades no regresarán a su estado
anterior.

Por el lado de la demanda, el escenario base considera que el temor al contagio y las mismas secuelas de la cuarentena (sobre el empleo, por ejemplo) tendrán impactos negativos prolongados sobre el gasto del sector privado. Los estímulos económicos que se vienen implementando ayudarán
a que familias y empresas sobrelleven el período de cuarentena, moderarán las secuelas que este deje, y darán soporte a una posterior recuperación de la actividad.

En este entorno, prevemos que el PIB se contraerá entre -8,0% y – 5,0% en 2020. El sesgo de la proyección es a la baja. Si el aislamiento social obligatorio se extiende más allá de abril, cada semana adicional implicará por lo menos un punto porcentual de menor crecimiento en el año. Por el
lado del gasto, solo la demanda del sector público avanzará este año,
aunque ello será insuficiente para evitar el retroceso de la demanda
agregada y del PIB no primario. En 2021 habrá un rebote importante
de la actividad.

Por el lado externo, el factor de riesgo más relevante sobre estas previsiones es que la contención de la pandemia tome más tiempo y que
los costos para lograrlo sean mayores. En tanto, por el lado local, los principales riesgos son que la cuarentena se extienda, que el apoyo
gubernamental a familias y empresas no llegue adecuada y oportunamente,
y que en los próximos meses haya rebrotes del virus

Las cuentas externas muestran solidez: la liquidez internacional es elevada y el país cuenta con fuentes para financiar su bajo déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos y sus obligaciones externas de corto plazo. Junto con un renovado apetito por activos de economías emergentes en la segunda mitad del año, el tipo de cambio se ubicará a fines de 2020 entre S/ 3,35 y S/ 3,40 por USD.

Las cuentas fiscales se debilitarán debido a las medidas de estímulo, las que inducirán que el déficit del gobierno en 2020 sea el más alto en lo que va del siglo. En los próximos años tenderá a disminuir porque esas medidas de apoyo son principalmente de naturaleza transitoria, pero ello no impedirá
que la deuda pública bruta sobrepase el límite establecido en las reglas macrofiscales (30% del PIB), aunque no se anticipa que siga una trayectoria creciente. ¿Eventual downgrade de la calificación crediticia soberana?

El Banco Central llevó la tasa de política a 0,25% a principios de abril
(mínimo histórico). Prevemos que la mantendrá en ese nivel por lo menos
hasta fines de 2021. También viene inyectando liquidez para que las
condiciones crediticias no se deterioren y, posteriormente, favorezcan la recuperación.