Un programa disruptivo

Entrevista a Aldo Valencia Piñan, director ejecutivo adjunto de Enseña Perú

Han cumplido 10 años como Enseña Perú, ¿cuáles han sido los resultados que han tenido en estos 10 años?

Parte de las reflexiones ha sido mirar muy críticamente qué hemos logrado. En términos académicos, cuando hablas de educación de calidad, la mejor forma de describirlo es una educación que permita a cualquier ciudadano ser feliz, tomar sus decisiones y ejercer su ciudadanía de manera respetuosa, y tener las herramientas para lograr lo que sueña. Un niño de 11 años que no sabe leer, entra en desventaja en una carrera
para cumplir sueños.

Lo primero que tienes que mirar son los aprendizajes y el sistema que hace posible esos aprendizajes. Los aprendizajes se dividen en dos: los cognitivos y los no cognitivos. El impacto de Enseña es directo, indirecto y multidimensional.
Cuando hablamos de Enseña en estos 10 años, básicamente, lo primero que nos propusimos es tener resultados excelentes en todo lo que logramos tocar directamente. En las escuelas donde hemos entrado directamente hasta el estudiante, los resultados tienen que ser extraordinarios, tanto en lo cognitivo como en lo no cognitivo.

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De las veces que hemos coincidido en aulas con las pruebas estandarizadas, más o menos en 30 ocasiones en estos 10 años, en 26 hemos superado ampliamente los promedios nacionales, en las otras 4 estamos ahí y en alguna por ahí estamos por debajo del promedio.

Esas son 28 aulas, pero nuestro impacto en estudiantes ha sido de más de 30,000 estudiantes. Pero tenemos otras medidas y lo que dicen las diferencias entre pruebas de diagnóstico y pruebas de salida son cierres de brechas realmente esperanzadores. En algunos casos, por ejemplo, el 60% de los estudiantes estaba por debajo del mínimo y hemos terminado el año completamente a la inversa.

Entonces, desde lo académico nos ha ido bien, con resultados extraordinarios, y es una de las cosas que el sistema público ve y que el profesor público valora también. Porque una de las primeras observaciones es “ustedes no son profesores” y si tú les demuestras que, con una serie de metodologías, logras ese resultado y a veces mejor y más rápido, te ganas un respeto.

En lo no cognitivo, las habilidades que están demostradas que le dan sustento a lo cognitivo son las habilidades socioemocionales o habilidades blandas.

Pondré el ejemplo de Rony, un niño de Julcán, en la sierra de La Libertad. Cuando entra la profesional de Enseña Perú, Milagros Luque —que es arequipeña, por cierto—, a esta aula, encuentra a Rony de 11 años en cuarto de primaria sin saber leer. Rony era el octavo hermano, huérfano de padre. La mamá, llena de problemas, ya no creía en él. Pero Rony en ese año trabajó duro y para noviembre ya leía. De hecho, lo invitamos a la cena de gala para que les lea un discurso a los empresarios. Su mamá lo iba a sacar
del colegio para mandarlo al campo a trabajar porque era un niño de 11 años que no sabía leer y ya no tenía ningún futuro. En el momento en que la profesora cree en él, su madre cree en él y la ruta de Rony cambia.

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Las habilidades blandas son el colchón a una serie de adversidades propias del entorno, propias del sistema y propias de cada uno. El máximo esfuerzo de Enseña Perú ha sido en formar a un profesional que sea capaz de formar a estudiantes creando un entorno personal y emocional en clase que les dé la base para aprender, exigirse, sacarse 20, sacarse una beca, aprender inglés, ganar un proyecto nacional.

Entonces, las joyas de la corona de los resultados de Enseña Perú son tanto las habilidades cognitivas, aprendizajes y capacidades desarrolladas en las
aulas, como también las habilidades blandas y socioemocionales en los niños y profesionales que hemos tocado directamente.

El sistema público es un sistema público colapsado, con tremendas deudas, y donde el 15% de docentes tienen confianza entre ellos y el 5% de los docentes confían en su UGEL, que es su supervisor directo.
Imagínate montar una empresa donde ninguno de los empleados confía en su gerente local. La legitimidad, la confianza, la conexión son elementos que, en cualquier reto duro, como el reto educativo, deberían estar presentes y no están. Un aporte de Enseña Perú al sistema ha sido ir creando puentes de confianza y acción colectiva a todo nivel.

Entonces, después de 10 años, ¿han logrado limar las asperezas con los
profesores en el colegio donde interviene el profesional de Enseña Perú (PEP)?

Sí. En las zonas en las que estamos ya hace muchos años, las UGEL y los directores nos piden quedarnos. Esto es por los resultados académicos y porque se crea un entorno de trabajo positivo en un espacio tan lleno
de asperezas. Eso es acción colectiva, liderazgo colectivo. Es decir,
introduces un profesional que es súper humilde y está acompañado y entrenado para ser agente de cambio en la escuela. Y esa es la clave de que ahora los colegios quieran trabajar con Enseña.

¿Cómo ha ido el apoyo a Enseña Perú por parte del empresariado?

El sector privado explica en gran medida la existencia de Enseña Perú en estos 10 años. Más o menos el 96% de los fondos es del sector privado, sean familias, personas naturales que dan S/ 10, S/ 20 o S/ 50 al mes con su tarjeta de crédito o de débito. Hay familias que dan más. Hay muchas empresas y personas que han encontrado en Enseña un vehículo para invertir en la
educación del país. Ese entusiasmo se vio reflejado en compromisos a largo plazo. La mayoría de empresas en Enseña están, de estos 10 años, mínimo 6 o 7 años. Lo que suele pasar es que hay una comprobación de resultados y las empresas se quedan.

¿Quiénes son las principales empresas que los apoyan?

Arequipa es la segunda región que abrimos después de Callao. Y entre las empresas que nos apoyan en el sur del Perú están Buenaventura —que fue uno de los primeros que creyó fuerte—, el Grupo Inca, Bodega Najar, Autrisa, Caja Arequipa, Laboratorios Portugal, Michell, Grupo Gloria, Inkabor, Cerro Verde, Yura, entre otras. Y, además de empresas, hay familias. En La Libertad, muchas de las empresas que nos apoyan son de capitales arequipeños.

Otros aportantes importantes en el país son las agroexportadoras del norte, en Piura. Tenemos a FLP, agrícola San José, Agrícola Cerro Prieto (ACP).
También, en la sierra norte está Antamina. Y tenemos a Volcan, en Junín y Pasco.

¿Cuántos profesionales de Enseña Perú tienen en este momento?

Tenemos 159. Hace cinco años teníamos 70 y hace 10 años teníamos 26. Hemos crecido, estamos en 12 regiones, pero lo más interesante es que ahora tenemos un segundo programa que se llama Qué Maestro, que forma a docentes y directores con todos estos mismos principios de colaboración,
acción colectiva y habilidades blandas, además de liderazgo para el mismo docente; con eso, nuestro impacto se multiplica más rápidamente. Tenemos los profesionales de Enseña Perú, 159 PEP, pero también hay 180 docentes formados con Qué Maestro, a nivel nacional. Ahora, todos los años, nuestras promociones son dobles: son profesionales de Enseña Perú, que están haciendo su programa de dos años, y son profesores de Qué Maestro.

¿Qué resultados se pueden atribuir a Enseña Perú que puedan atraer incluso más apoyo del sector privado?

Enseña Perú ha mostrado ser un programa que tiene resultados académicos de un año para el otro, disruptivos y que generan un diálogo distinto. El
primer beneficio es directo en la educación; el segundo beneficio es que deja un impacto positivo en el clima social y el tercero es que genera una puerta de acceso de nuevos recursos a la zona, porque los PEP tienen
sus propias redes y Enseña Perú tiene otras ONG: tú inviertes en el programa, pero a la zona de influencia llega mucho más.
También hay un valor trasversal, porque Enseña Perú es un acelerador de proyectos. Por ejemplo, si tienes un proyecto de educación financiera, tienes 12 regiones, 156 PEP, 180 docentes con los que puedes replicar metodología. Si necesitas hacer una visita de campo, un voluntariado con tus trabajadores o simplemente sacar un proyecto en un aula, son condiciones únicas. Es un laboratorio constante de innovación social y valor agregado para los estudiantes.

¿Algo más que quisiera agregar?

Sí, invitar a seguir trabajando juntos. Enseña es un espacio donde el sector privado y el sector público se encuentran en condiciones de laboratorio casi únicas, que demuestra que puedes transformar la realidad de los niños ahora mismo, no en 10 años.