Piura: “hay que reinventar la competitividad regional”, afirma Luis Ginocchio

InfoMercado.- Luis Ginocchio Balcázar, piurano, exministro de Agricultura y experto en temas de innovación, conversó con Infomercado y nos brindó su punto de vista sobre la viabilidad de implementar la innovación en los sectores productivos de la región.

Y ahora con la pandemia es más urgente aún reconvertir la economía de Piura para reactivar la producción y los servicios cumpliendo con las pautas sanitarias establecidas.

Si ya se veía que la producción piurana requería evolucionar para asumir las nuevas tecnologías y modelos de negocios, ¿cómo será hoy con la pandemia?

No cabe duda que la situación ha variado. Ahora se añade a los rezagos en innovación y tecnología, la pertinencia de mejores modelos de negocios alineados con las expectativas de los mercados, y mayores habilidades de gestión empresarial. Además habrá que agregar todos los requisitos de seguridad sanitaria en las instalaciones y establecer protocolos de práctica permanente. Todo esto es particularmente crítico en los negocios masivos, que por lo general atienden a muchas personas que suelen aglomerarse.

Todas estas actividades, para prevenir el contagio, tendrá un costo y tal vez los negocios no puedan solventarlos…

Ese es uno de los retos, buscar un giro de negocio cuyas exigencias de bioseguridad estén dentro de las posibilidades de liquidez, lo cual exige versatilidad y estar dispuesto casi a comenzar de nuevo. En todo caso, ese es uno de los nuevos retos para la innovación en las empresas, adaptarse a la llamada ‘nueva normalidad’. De otro lado, el estado está ofreciendo líneas de financiamiento a tasas de fomento para proteger el empleo y las actividades productivas, que son la fuente de dinamismo local y regional.

Innovación es la palabra de moda, ¿se está implementando en el norte?

Piura es la primera región exportadora del 2019 y es el departamento más poblado del país, en ambos casos, después de Lima; sin embargo, ¿cuán fuerte es la Piura productiva? La región solo creció 3.8% en los últimos diez años, según el BCR, por debajo del promedio nacional que es 4.4%. Si bien hemos superado esta vez a una región con tanto potencial como La Libertad, Piura avanza pero no crece como debería. La innovación sirve para renovar las ventajas para competir –lo que llamamos competitividad- y ‘revive’ las fortalezas que existieron pero que se eclipsaron con el pasar del tiempo. Ahora tendremos que ‘remar’ mas fuerte aun para superar el ‘bajon’ de ventas y suba de costos que trae la presente crisis sanitaria.

Crecemos pero no somos productivos porque seguimos exportando más materias primas que productos con alto valor agregado…

Exacto. Piura ha crecido y diversificado su economía pero su sistema productivo aún no alcanza un nivel de complejidad tecnológica próximo al de una economía dinámica. En los productos que exportamos tenemos que mirar cuál es su contenido de conocimiento. Si es fácil de fabricar, difícilmente se va a exportar. Si tenemos productos que pocos cultivan o cuyos derivados agroindustriales son ricos en proteínas, esos sí tienen demanda y se van a exportar creando mucho valor.

¿Cuál es el punto de partida para decir que estamos implementando una Piura que produce bienes con mayor contenido tecnológico?

Si tuviéramos el Índice de Complejidad Económica de las exportaciones piuranas podríamos saber cuál es ese punto de partida. La complejidad económica refleja la cantidad de conocimientos que están incluidos en la estructura productiva de una economía. Podríamos consultar el Atlas de Hausmann e Hidalgo y ver cómo está Perú en ese índice (N.E: Perú ocupa el puesto 85 de 129 países). Esta índice mide el contenido de conocimiento de las exportaciones de los países enfocado en dos factores: unicidad (cuán únicos son los productos que se exportan) y diversidad productiva (número de productos que se exportan y que expresa la cantidad de conocimientos acumulados que tiene la sociedad en su conjunto).

Por tanto, la posibilidad de desarrollo y diversificación del aparato productivo de un país o región está influido por la cantidad de conocimiento que colectivamente poseen sus habitantes. Si por ejemplo queremos forjar una gran industria de exportación de alimentos preparados tendríamos que tener expertos en cocina, bromatología, microbiología, logística, además –por supuesto- de empresarios, emprendedores, financistas y mercadólogos, etc. Hoy habrá que añadir especialistas en bioseguridad, médicos y técnicos especializados en los procesos críticos de inocuidad.

Profesionales expertos en una materia específica…

Ricardo Hausmann le llama ‘persona byte’ o ‘kilobyte’ (miles de personas con un conocimiento específico). Esta dotación de conocimientos genera el potencial y desarrollo productivo. Para avanzar en la diversificación y la agregación de valor necesitamos conocimientos depositados en las personas. Cuanta menos complejidad tecnológica tengan nuestras exportaciones menos facilidades tendremos para insertarnos en la cuarta revolución industrial de las tecnologías más innovadoras y las fábricas digitalizadas que respondan a la aparición de miles de nuevos segmentos en los mercados. De hecho, la pandemia acelerará el proceso de digitalización del país, desde las actividades más comunes hasta los procesos más sofisticados en todo orden de cosas. Cuanto más rápido se consigan ‘goles’ en este tema más se avanzará en la lucha contra la presente y futuras amenazas biológicas que pudiera venir.

Bajo esa explicación se entiende porque no hemos crecido en 10 años…

La actividad industrial fue el sector que lideró los aportes al PBI de la región Piura con el 15% en 2018 pero solo creció el 2,5% anual entre 2009 y 2018. En el Perú, la manufactura aportó el 16,5% en 2018. Pero si bien estar al tanto de las cifras es importante, es una tarea urgente y de largo aliento trabajar la competitividad regional a partir del ‘punche’ tecnológico de su sistema productivo. Para ello se invierte en generar nuevos conocimientos o adquirir conocimiento disponible y adaptarlo a nuestra realidad.

Eso es la innovación, un proceso de creación y uso de conocimientos donde se combina el talento humano, el capital, la infraestructura, las oportunidades de mercado y la tecnología para crear valor reconocido por los consumidores o usuarios. Ese valor, dados los nuevos requisitos de la vida social, incluirá prácticas de distancia y medidas de higiene antes no contempladas, en especial, durante el consumo de servicios como alimentación, transporte, banca y entretenimiento, entre otros.

¿Cuál sería la razón para que el empresario regional invierta en innovación?

Los empresarios se guían por su vocación y preferencias. Hay quienes son más arriesgados y van acopiando aprendizajes antes de decidir lanzarse a innovar. A invertir en mejorar las operaciones de sus negocios y superar rezagos en calidad y servicio. Existen otros que analizan y proyectan mejoras a los procesos de producción pero juntándose con algunos de sus ‘competidores’.

Para animar a más empresas a invertir en mejorar sus procesos y productos, los países y regiones crean estímulos como fondos a tasas de interés preferenciales para adquirir máquinas más eficientes o para contratar a un experto que les proporcione el conocimiento que permita ‘desatar el nudo’ y solucionar un problema específico de su proceso productivo. En esto consistirán los mecanismos de apoyo que el estado está disponiendo para estimular el aparato productivo, la contención de la pandemia, la estabilización de la producción y los servicios para llegar a una reactivación sostenible de actividades económicas.

¿Cómo lograr que la innovación sea inclusiva? Andrés Oppenheimer relata que la automatización está dejando a la gente sin empleo…

Es cierto que la tendencia a reemplazar al hombre por la máquina cada día cobra más peso. Hoy día en algunos negocios esta tendencia pudiera crecer ante la eventual contaminación que los trabajadores pudieran ocasionar. Pero preocupa más la incapacidad para detectar esa y otras amenazas y definir las opciones para superar la acechanza de la competencia. Esta busca intensificar la automatización de sus procesos para bajar costos, subir calidad y abrirse paso en los mercados. Más bien, el reto es cómo hacer para que la innovación utilice el talento humano de manera más original y –de ser posible- única. Por ejemplo, en Piura se podría priorizar actividades como diseño industrial y moda. Estos son negocio de nicho y deben tener un lugar en la Piura productiva a reinventar.

¿Implementamos un parque tecnológico o un parque industrial?

Para que un parque tecnológico prospere en Piura necesitamos que haya una masa crítica de empresas que hagan investigación y que las empresas adopten la cultura de compartir adelantos y desafíos. Más que construir un parque tecnológico una opción es que una universidad de la región pueda implementar un área para recibir a los expertos de las empresas e institutos especializados.

Primero hay que trabajar, en conjunto, las brechas tecnológicas Al término de un año, se miden los logros y se podría pensar en implementar una nave exclusiva para el trabajo de desarrollo tecnológico. Y, de a pocos, se implementará un parque. En cambio, el parque industrial es un recinto donde se instalan las empresas que buscan facilidades de servicios y beneficios de proximidad. Hoy esta conjunción de esfuerzos de varias empresas sería fundamental para trabajar entre todas las mejoras a los protocolos que brinden las garantías de sanidad a los procesos productivos y de servicios. Al mismo tiempo, desarrollar las bases de una industria de alimentos preparados saludables que Piura podría aportar al país y al mundo.

Pero también transfieren tecnología…

Entonces podría convertirse en un clúster, una aglomeración de empresas que ofrecen cierto tipo de productos, por ejemplo, bebidas frutadas, derivados del cacao o con base a legumbres nativas. La iniciativa del parque industrial también es magnífica ya que en estos recintos se agrupan las cadenas productivas priorizadas y sus proveedores especializados de insumos y servicios que le dan productividad y calidad a los productos del parque. Allí se dan los beneficios de proximidad, de estar cerca empresas y proveedores. Al mismo tiempo, el parque industrial es una opción excelente para alcanzar más eficiencia y ahorros que aumenten su productividad Y por ende, se invierta en talento humano, insumos y equipamiento que permita mayores éxitos en innovación.

¿Las universidades cómo deben aportar?

Hay que poner el dedo en la llaga aunque nos duela porque es fundamental para reinventar la competitividad regional contar con un sistema universitario fuerte, con rumbo claro y trabajo intenso. Las empresas piuranas tienen la necesidad de diversificarse y abrirse más a la competencia internacional. Para ello es vital que el estado apoye a los investigadores y tecnólogos en las universidades e instituciones académicas. Es básico que haya un pronunciamiento universitario al respecto. No podemos seguir siendo una región tan poblada y potencialmente rica pero solo con 3.8% de crecimiento. ¿Cuál será el aporte de las universidades localizadas en Piura al nuevo conocimiento que se requiere para revalorar el potencial productivo de Piura, y superar los temas pendientes que trajo esta pandemia?

¿Cómo deben trabajar en innovación la empresa, el estado y la academia?

Se requiere un ambiente en pro de la innovación, con entidades que apoyen a las empresas en sus aprendizajes, mediante servicios tecnológicos, programas de fomento, redes de cooperación e incentivos. Eso se llama sistema regional de innovación, que es un tejido activo y enfocado a resultados que asesora, orienta y prioriza acciones trabajando con los sectores productivos que cuentan con mayor cercanía a oportunidades en los mercados y a la oferta tecnológica.

¿Quién prioriza esos sectores: el estado o el mercado?

Creo que debemos apuntar a los sectores que están más próximos a las expectativas de los mercados y que con inversiones razonables puedan reconvertir drásticamente los resultados productivos de su sector. Muchas veces se trata de ‘cuellos de botella’ con soluciones asequibles cuya superación trae ganancias de competitividad muy notables. A esto hay que añadir que también se apoya a las empresas para que renueven sus habilidades de negociación, es decir, para que alcancen acuerdos con sus clientes sobre los bienes ‘mejorados’ y puedan ‘retener’ una parte importante de los ingresos adicionales que el mercado está pagando por la innovación.

¿Qué tipo de empresa debemos priorizar?

En una región con los retos sociales de Piura está claro que hay que hallar un sano equilibrio entre las empresas intensivas en capital y las intensivas en mano de obra. Proponemos inyectar recursos a las actividades productivas con mano de obra intensiva pero con mercados nacionales y extranjeros claros.

¿Cómo fomentar la innovación en los pequeños negocios? Solo hablarles de la inversión en innovación los puede asustar…

Todas las unidades productivas evolucionan, por más pequeñas que sean están haciendo cambios para ahorrar y hacer más rápido y confiable su producción. Seguramente serán innovaciones sencillas, incrementales. Opino que podría ayudar una protección fiscal de 10 años para estos nuevos negocios que son intensivos en conocimientos. Esa sería una gran apuesta del estado.

Además, debe existir una entidad que los asesore y vincule con el sistema regional de innovación, con los gobiernos locales y regionales. Por ejemplo, en Inglaterra y Portugal, el estado compra antiguas fábricas desocupadas y adapta esas naves a ambientes propicios para la promoción de las llamadas industrias creativas y culturales. Entre ellas destacan las artes escénicas (danza, teatro y circo), audiovisual (cine, TV, publicidad y nuevos medios), animación y juegos electrónicos, diseño, moda, editorial, música, museos y patrimonio, gastronomía y artes visuales. Por ejemplo, Castilla podría acometer un proyecto en esa línea para revalorar el talento creativo de decenas de miles de sus jóvenes.

Idea de cierre: debemos trabajar un sistema productivo regional dinámico…

Para conseguir un sistema productivo regional insertado en mercados dinámicos es necesario un trabajo conjunto de empresarios y emprendedores entusiastas y bien informados de mercados y tecnologías, un estado preparado y proactivo, una academia que investigue y oriente, y unos acuerdos sociales mínimos. Más allá de la dotación de recursos naturales las capacidades y actitudes de las personas hacen la diferencia. Hoy todo lo conversado en esta entrevista es más urgente y prioritario que nunca porque une lo económico con lo social, y hacerlo de un modo sostenible, que es la forma de proteger la casa común que no hará menos vulnerables a las amenazas que esta civilización de grandes ciudades nos trae.

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