Scotiabank – Perú y Brasil: casos emblemáticos en medio de la pandemia

Reaccionar rápidamente e implementar una estrategia de aislamiento social estricta es una condición necesaria para contener una pandemia, pero a la luz de los resultados, no suficiente, al menos en el caso de América Latina que ya superó las 50 mil víctimas, pero que aún no supera el pico de la enfermedad, según un análisis del BID, con un marcado deterioro en Brasil, Perú, Chile, México en la última semana.

Artículo de Wendy Villar, publicado en el Reporte Semanal (del 1 al 5 de junio del 2020) del Departamento de Estudios Económicos del Scotiabank.

Los casos del Brasil y el Perú son emblemáticos. Brasil, cuyas autoridades se mostraron laxas y poco articuladas frente a la pandemia, se ha convertido en el nuevo foco de la propagación, detrás de EE.UU., tanto en número acumulado de casos como en víctimas diarias por COVID-19 en el mundo según estadísticas oficiales.

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En caso del Perú sorprende más aún, pues a pesar de las estrictas medidas adoptadas, la expansión de la pandemia es más que preocupante. Tan sólo en mayo el número de casos se ha cuadruplicado (de 40 mil a más de 160 mil casos) según estadísticas oficiales. A pesar del mérito de reaccionar rápidamente e implementar una estrategia de aislamiento social fuerte, los resultados no han acompañado estos esfuerzos. La presión social generada por la necesidad de trabajar para sobrevivir, pues cerca del 70% del empleo es informal, ha llevado al gobierno a iniciar el desbloqueo con protocolos de salud para 27 industrias, incluyendo minería, pesca, restaurantes, hoteles, comercio electrónico y proyectos de infraestructura, y enfocarse en el transporte y el control en los mercados al aire libre.

Daño económico

A pesar de no haber sido tan estrictos en sus medidas, la economía de Brasil se contrajo -2.0% durante el 1T20 y -5.9% en marzo, ambas caídas mayores a las de México, Chile y Colombia. Abril mostraría caídas más pronunciadas, como lo sugiere la producción de autos que cayó -99%. El consenso espera una contracción de -12.7% durante el 2T20. El gobierno redujo su pronóstico de crecimiento económico de 0% a -4.7% para este año, la mayor caída desde 1900, pero podría quedarse corto frente al -6.0% esperado por el consenso. El daño también es visible en el empleo. El número de solicitudes por desempleo se elevó 76% en su última lectura y acumula un equivalente al 3.5% de la PEA. La tasa de desempleo superaría el 15%, según el banco central.

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El Perú registró la mayor contracción de América Latina. La actividad económica de marzo se contrajo -16.3% anual, lo que llevó al 1T20 a un resultado negativo de -3.4%. Para el 2T20 el resultado económico sería más crítico aún, como lo sugieren los indicadores adelantados de abril y la extensión de la cuarentena. El factor crítico será la magnitud de la pérdida de empleos. Entre febrero y abril se perdieron 1.2 millones de empleos formales sólo en Lima.

Condiciones financieras favorables

Como en la mayoría de países, los bancos centrales han sido los primeros en adoptar una postura expansiva necesaria para mantener funcionando la cadena de pagos. El Banco Central de Brasil ha recortado su tasa de interés en 150pbs, a 3%, llevándola a su mínimo histórico de manera similar a Chile, Colombia y el Perú. El ente emisor mantiene aún un sesgo bajista, pues ha reducido su proyección de inflación de 3.1% a 1.8% para este año, lo que otorga espacio para seguir siendo monetariamente expansivo. En el caso del Perú esperamos que la tasa de interés de referencia se mantenga en el actual nivel de 0.25%, mínimo histórico y la más baja entre los mercados emergentes por todo el 2020 y la mayor parte del 2021.

El manejo fiscal

Brasil ha conformado un paquete fiscal para enfrentar el Covid-19 que sólo alcanza al 3% del PBI, considerado insuficiente por los analistas.

Recientemente, el gobierno ha anunciado un programa de asistencia por US$ 10.7 mil millones (0.5% PBI), acompañado del congelamiento de los sueldos del sector público por dos años.

En Brasil, la fragilidad fiscal ha sido una constante. El déficit fiscal y la deuda pública alcanzaron un nivel récord en abril, previéndose que el ratio deuda/PBI alcance el 100% este año, lo que compromete su viabilidad financiera y pone bajo presión su calificación de crédito. La agenda de reformas, otrora clave en tiempos pre-pandemia, probablemente estará en espera por más tiempo, con nuevas turbulencias políticas que complicarán la recuperación económica. Si la tarea de estabilizar las cuentas fiscales y orientarlas hacia una senda sostenible ya era difícil antes, ahora lo será aún más.

Perú viene haciendo uso de sus fortalezas fiscales construidas durante las últimas tres décadas. Cuenta con ahorro público y acceso a los mercados de capitales, beneficiándose de las bajas tasas de interés internacionales, y mantiene la percepción de riesgo país más baja de la región. Estas ventajas le han permitido estructurar el paquete de estímulo fiscal más ambicioso, sin presión por su calificación crediticia. No obstante, el daño económico también es el mayor de la región y podría desencadenar desacuerdos políticos o fatiga social de cara al inicio del proceso electoral. El gobierno deberá acelerar y mejorar la gestión de los planes de reactivación e hilar fino para mantener la viabilidad social en un retador contexto económico y de salud pública.

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