Inmovilización es contracción

Perú y las economías del mundo se vienen reactivando luego de la espiral de contracción económica a la que llevó la pandemia de COVID-19 y las medidas para enfrentarla: shocks de oferta (dejar de producir) y shocks de demanda (dejar de comprar).

Por Gustavo Riesco y Ronal Arela, Centro de Estudios en Economía y Empresa de la Universidad Católica San Pablo.

Para el año 2020, la caída proyectada del producto bruto interno (PBI) es de 5.2% para el mundo y de 12% para Perú, según proyecciones del Banco Mundial publicadas en el mes de julio.

Las proyecciones más recientes para Perú apuntan a una caída de 14% o incluso de 18%. Perú es posiblemente uno de los países con el peor desempeño simultáneamente en indicadores económicos y de salud, lo que se ha atribuido a las graves debilidades del país en indicadores sociales (educación, salud, servicios públicos en general) y en indicadores de gobierno e institucionalidad (corrupción, poco capital social, escasa cultura cívica).

Ante las demoras de información oficial sobre crecimiento económico, una
aproximación alternativa se basa en los reportes de movilidad de Google
que muestran qué tan rigurosa son las medidas de cuarentena o “aislamiento social obligatorio”. En el mundo, muchos países aún no han vuelto a la normalidad y en algunos de ellos incluso se ha dado un retorno parcial al confinamiento.

Entre varios países latinoamericanos, Perú ha tenido la cuarentena más rigurosa. Brasil ha tenido un confinamiento mucho menos estricto, mientras que Chile empezó con un confinamiento focalizado y luego
decretó un confinamiento más severo debido a un repunte de los contagios.

Las medidas de inmovilización social son muy importantes desde el punto de vista económico. En efecto, se observa una correlación estrecha entre el grado de inmovilización y el crecimiento económico: la severidad de las cuarentenas se asocia con caídas proporcionales en la actividad económica. Una conclusión interesante es que, conociendo la movilidad de las personas, se puede estimar el nivel de actividad económica. Precisamente las estrictas medidas de inmovilización aplicadas en Perú en los meses de abril y mayo se asocian con una caída extrema en la actividad económica.

No obstante la severa caída en la actividad económica, cara al futuro, la recuperación de la economía peruana Perú puede verse favorecida por la estabilidad macroeconómica (tipo de cambio, baja inflación, bajo endeudamiento público) y la rápida recuperación de las exportaciones de commodities mineros.

¿Qué se puede esperar? En realidad, persiste mucha incertidumbre respecto a la trayectoria futura de las infecciones, lo que dificulta la recuperación económica. A ello se añade el populismo del Ejecutivo, el
populismo hiperactivo del Congreso y las elecciones del año 2021.

La experiencia histórica sugiere que toma años recuperarse de una depresión económica. Suponiendo que no se da un deterioro excesivo de la capacidad productiva, la recuperación de Perú a los niveles de actividad económica anteriores a la crisis se dará probablemente en el primer trimestre de 2022; un escenario de ampliaciones o nuevas imposiciones de cuarentenas buscando controlar los contagios podría retrasar la recuperación hasta el tercer trimestre de 2022.

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