Conciliar nuestra matriz energética aprovechando recursos

Si bien estamos, en general, con exceso de oferta, hacia el futuro esa oferta se va a ir reduciendo y quizás la demanda va a ser mayor y no la podremos cubrir. Eso trae a colación la matriz energética, cuales son los recursos de los que se dispone para la generación de energía.

Entrevista a Beatriz De la Vega, socia del Área de Impuestos de EY

¿En el Perú hay una sobreoferta de energía?

Es un tema complejo. Si miramos la matriz energética, es decir, cuáles son las fuentes de las cuales se alimenta la provisión de energía en el Perú, al 2018, 37% aproximadamente era gas natural y 52% de hidroeléctricas.

La capacidad instalada de las generadoras no está al 100%. Quiere decir que, ahora, la demanda es menor que la oferta. Pero, en un futuro, la demanda podría crecer y podríamos llegar a la capacidad máxima de generación, si la obtención del recurso que genera la energía se mantiene como hasta ahora.

En el caso de las hidroeléctricas en el Perú, tenemos un reposo estacional, por los periodos de estiaje en el año. Entonces, el recurso constante es el gas natural.

Toda la energía que se genera de estas distintas fuentes entra al sistema interconectado. Es como una piscina a donde se inyecta toda la energía y se distribuye a lo largo del Perú. Se transmite a través de las líneas de transmisión y llega a las distribuidoras.

Hay una infraestructura para efectos de que la energía se distribuya. Lo que interesa es que haya líneas de transmisión, es decir, inversionistas que estén dispuestos a invertir en esta infraestructura. En el Perú, predominantemente, es ISA —empresa colombiana— y otras compañías que operan las líneas de transmisión. Aquí hay una intervención mayor del Estado para la tarifa de las líneas de transmisión.

Si bien estamos, en general, con exceso de oferta, hacia el futuro esa oferta se va a ir reduciendo y quizás la demanda va a ser mayor y no la podremos cubrir. Eso trae a colación la matriz energética, cuales son los recursos de los que se dispone para la generación de energía.

No se proyecta inversión en energía hidroeléctrica, por el nivel de inversión; ese es un tema económico. En su momento fueron inversiones cuantiosas.

El acuerdo de París, por el cambio climático, es pasar al uso de energías más limpias.

Por ese lado, no estamos en la foto tan mal, porque nuestra matriz energética se compone más del 50% de hidroeléctricas y gas natural. Son energías más limpias que el carbón y el diésel. Podemos mejorar, pero el punto ahora para nosotros es aprovechar los recursos que tenemos, además de cumplir con los compromisos del cambio climático.

Algunos piensan que, justamente por estos compromisos, deberíamos incrementar considerablemente renovables no convencionales en la matriz energética, como energía solar o eólica. La zona sur es muy interesante con potencial para energía solar, por ejemplo. Eso también es posible.

Lo que se requiere es un planeamiento respecto de cómo hacemos para conciliar nuestra matriz energética aprovechando recursos, cumpliendo estos compromisos, y que regulatoriamente tenga sentido.

¿Deberíamos seguir privatizando las empresas nacionales o están funcionando bien?

No tengo información a detalle de cómo va el tema de gestión, pero conozco de algunas empresas de electricidad que tienen sobre la mesa, en cartera, todas las acciones básicas que hay que realizar justamente por las tendencias actuales del cambio climático. Hay una serie de proyectos que, a nivel de la industria, sean empresas públicas o privadas, se tienen en cartera. Por ejemplo, proyectos para el uso de tecnología para medir mejor el consumo y también para ahorrar energía, como alumbrado público con LED.

Sin embargo, si bien las personas que manejan las compañías pueden estar con toda esa tendencia sobre la mesa, en el directorio del Estado hay una burocracia y cambio de personas que puede afectar el desarrollo de las empresas con relación a este panorama.

Hoy en día, se han generado intereses opuestos. Por ejemplo, algunas personas tienden a decir que, por el cambio climático, van a desaparecer las energías que provienen de petróleo o de gas natural.

Y ahí viene la necesidad de hacer docencia locamente. Las últimas proyecciones de cómo se va a componer da acá al 2030 la matriz energética del mundo, señalan que todas las fuentes que hemos hablado van a crecer un poco, incluido el carbón, el petróleo, el gas natural y las energías renovables. Crece el gas natural y a precio muy bajo, mientras que las energías renovables también crecen, pero con un porcentaje mucho menor, básicamente porque las energías renovables requieren otro tipo de inversiones.

Todavía, por ejemplo, en energía solar, hay todo un tema de la capacidad de almacenamiento, que hay que resolver tecnológicamente. La idea es poder tener almacenaje de energía solar, a un costo razonable.

En cambio, ahora, en el mundo, hay mucho gas natural. Estados Unidos ha pasado a ser un país exportador y el precio del gas natural ha bajado. Si uno mira quiénes son los países con mucha reserva de gas natural, nosotros estamos, al cierre del 2019, con 12.4 trillones de pies cúbicos. En la región, Argentina tiene 12.2; Brasil, 10.4; Venezuela, 223 trillones de pies cúbicos.

Esas reservas, eventualmente, van a aportar en la generación de energía. Tenemos que ver qué hacemos con ese gas. Quizás hay otros países a los que no les resulta económicamente factible generar una demanda mayor de gas. Por ejemplo, en Estados Unidos, se quema el gas natural.

En el caso de Perú, si tenemos un recurso barato, lo que más bien se debería hacer, considerando que somos una economía emergente, es aprovechar los bajos costos de ese insumo para poder generar mayor demanda o crear un mercado. Ese es un reto titánico. ¿Quién va a invertir en infraestructura si la demanda es incierta? Al mismo tiempo, estamos con el tema de que la demanda va a crecer y no hay inversiones para poder sostener la infraestructura necesaria para cubrir esa demanda energética en el futuro.

¿Vamos a ver más dinamismo en el mercado de energía solar?

En Arequipa tenemos minas importantes, en lugares donde todavía no hay el tendido de cables, las líneas de transmisión, para poder tener energía constante. Puede que la empresa participe de un proyecto de electrificación rural del Estado, que incluya la instalación de paneles solar en zonas remotas, o puede que la propia empresa minera, en la zona de influencia, como parte de sus planes de desarrollo social, también considere instalar paneles solares para las comunidades. Arequipa tiene radiación y tiene este potencial solar. Va a ser interesante ver cómo esto crece, sea por la inversión que hagan las empresas o que haga el Estado a través de sus planes de desarrollo rural.

En Perú y, sobre todo, en la zona sur, veo muy activos a Engie y a Enel, que son empresas europeas. Esas compañías europeas que tienen inversiones en varias partes del mundo, incluido Perú, son las que aportan más tecnología para cubrir este déficit energético que pueda haber en ciertos lugares del Perú.

Otro tema es que hay fondos de inversión internacionales que financian proyectos verdes con una connotación social. Y hay en el Perú algunas entidades de Francia, Holanda, Alemania, Reino Unido, que están invirtiendo en proyectos de energías renovables con connotación social.

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