Un canal híbrido para el consumidor peruano

Este nuevo mundo y el consumidor peruano parecen exigir la creación de un modelo híbrido, que rete a los competidores modernos y tradicionales a ampliar las fronteras de sus sectores, que promueva el acercamiento de los diferentes perfiles de consumidor y que se adapte mucho más a la realidad peruana.

Por Andrés Postigo, gerente de proyectos de Aurum Consultoría y Mercado

Las turbulencias políticas, sociales y económicas que afectaron al Perú durante las últimas décadas del siglo XX estancaron el desarrollo de los canales de comercialización. Mientras que, en países más desarrollados, los canales tradicionales experimentaron un proceso de transición, logrando adaptar sosteniblemente las costumbres de consumo de sus ciudadanos hasta colocar a los canales modernos como dominantes, en el Perú la inversión no planificada, usada como salvavidas para reflotar el país en los años noventa, generó la aparición abrupta de canales modernos, cuyo modelo no era más que una copia de los existentes en países con realidades completamente diferentes. Esto generó la coexistencia de dos perfiles de consumidor muy distintos, separados por una amplia brecha de preferencias: aquellos que se adaptaron rápidamente al nuevo modelo y otros (la mayoría) que hasta el día de hoy están fuertemente arraigados a los comercios tradicionales

Si bien variables típicas y determinantes, como el precio o la ubicación de los locales, son cada vez menos relevantes (la brecha de precios entre canales modernos y tradicionales continúa estrechándose, y los canales modernos tienen cada vez mayor presencia en zonas con niveles socioeconómicos bajos), el consumidor peruano promedio sigue resistiéndose a los comercios modernos. Alrededor del 70% del consumo sigue realizándose en canales tradicionales y esto, aunque disminuye, lo hace muy lentamente.

Por otro lado, la coyuntura actual exige más que nunca que una de las características fundamentales de los canales modernos sea prontamente adoptada por los tradicionales: el buen ejercicio de la limpieza y la salubridad. Los comercios modernos tenían ya procesos y protocolos que promovían la limpieza y salubridad de sus locales y esto les permitió adaptar su operación sin mayor inconveniente a la nueva realidad. Sin embargo, la gran mayoría de comercios tradicionales se han visto forzados a implementar estos protocolos desde cero, luego de darse cuenta que los que tenían (si los tenían) eran completamente ineficientes, como lo demostraron, por ejemplo, muchos mercados tras convertirse en focos de contagio masivo del coronavirus.

Es así que este nuevo mundo y el consumidor peruano parecen exigir la creación de un modelo híbrido, que mezcle las mejores características de cada canal, que rete a los competidores modernos y tradicionales a ampliar las fronteras de sus sectores, que promueva el acercamiento de los diferentes perfiles de consumidor (y de las distintas clases sociales) y que se adapte mucho más a la realidad peruana.

Que se vea moderno, que sea limpio y ordenado, pero sin perder lo tradicional, con precios accesibles, que haya confianza con el casero… y con “yapa” por favor.

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