La empresa arequipeña: una familia para enfrentar la crisis laboral

Este 2020 hemos aprendido valiosas lecciones en diversos aspectos de nuestras vidas, incluyendo la parte laboral también, que nos quedarán como enseñanza para el futuro. Dadas las circunstancias actuales, nos resulta de gran orgullo y utilidad el lanzamiento del libro Ari quepay

Mauricio Matos, associate partner de EY Perú, Región Sur

Sin lugar a dudas, los efectos de la crisis económica, social y sanitaria aún se dejan sentir en nuestro país y en nuestra ciudad. A mediados del mes de marzo, las empresas se vieron obligadas a paralizar sus operaciones y, en los días y semanas que se sucedieron, miles de personas vieron afectada su salud, pero también sus ingresos, como consecuencia de la pérdida masiva de empleos.

En este contexto, fue la empresa privada la que hizo eco de sus valores y tradición, afrontando la crisis con el mismo emprendimiento y resiliencia con la que desde hace varias décadas han venido desarrollando sus negocios. La idea de apostar por Arequipa se hizo patente en cada campaña de solidaridad emprendida y en los esfuerzos conjuntos para sacar a nuestra ciudad, una vez más, adelante.

La concepción de la empresa familiar, caracterizada por la solidaridad, la colaboración y la participación de todos sus miembros para enfrentar la crisis, la imagen de empleadores y trabajadores unidos en un esfuerzo conjunto para mantener su fuente de ingresos y compartiendo con quienes resultaron más afectados, debe ser sin duda una de las lecciones más importantes de estos meses.

Este 2020 hemos aprendido valiosas lecciones en diversos aspectos de nuestras vidas, incluyendo la parte laboral también, que nos quedarán como enseñanza para el futuro. Dadas las circunstancias actuales, nos resulta de gran orgullo y utilidad el lanzamiento del libro Ari quepay: historia y legado de las familias empresarias arequipeñas, el cual relata la historia de catorce exitosas familias empresarias de nuestra ciudad que han sabido atesorar el éxito sobre la base de esfuerzo y sortear las adversidades que se presentaron en el camino.

En este contexto, una visión que coloca al trabajador y a la persona en el centro de la organización y que entiende que la empresa es una simbiosis indisoluble entre los trabajadores y los empleadores resulta primordial, pues hace evidente la necesidad de encontrar un equilibrio entre la viabilidad de la empresa y el trabajo, como fuente principal de ingresos.

Así, sin importar el tamaño o tipo de empresa, recordemos que la sostenibilidad y salud financiera, económica y ciertamente laboral están directamente ligadas a la creación de empleos formales y de calidad, así como al mantenimiento de los ya existentes. Cada uno de estos esfuerzos debe venir acompañado de un correcto trabajo de planeamiento laboral que nos permita salir fortalecidos de esta situación.

En esta tarea, las empresas deben apostar por un modelo de sostenibilidad contractual y salarial que permita afrontar los retos laborales de los próximos meses. Así, un primer pilar debe estar construido sobre la base de una sólida política de contratación laboral. Esta se traducirá en acciones concretas que apuesten, entre otras medidas, por una implementación en el corto y mediano plazo del trabajo remoto y del teletrabajo. Si bien el primero tendrá existencia —por el momento— en tanto perdure la emergencia sanitaria, debemos apostar por un modelo sostenible de “home office” que permita conciliar la vida laboral con la vida familiar.

La política contractual podría estar acompañada por el reemplazo de las formas de contratación laboral tradicionales. En esta línea, la tercerización (outsourcing) laboral puede ser también una medida eficaz de planeamiento. Necesitamos ser más eficientes y eso implica que debemos concentrarnos en el core de nuestro negocio, otorgando a terceros parte del proceso productivo; no obstante, en estos supuestos, el control de cumplimiento legal por parte de la empresa usuaria al contratista o tercero es fundamental.

Un segundo pilar es el salarial, cuyo análisis minucioso no es menos importante. En épocas donde debemos cuidar la caja, podríamos evaluar algunas de las medidas de ahorro siguientes: i) La posibilidad de otorgar a los trabajadores conceptos que no sean calificados como remunerativos, pues la rebaja de la remuneración acordada con los trabajadores no es una medida sostenible en el tiempo. ii) Procurar la renegociación con las organizaciones sindicales de las cláusulas de los convenios colectivos que puedan resultar particularmente onerosas o difíciles de cumplir para el empleador. Se trata de desplegar un esfuerzo que implique sacrificios conjuntos. iii) Finalmente y para el caso de los trabajadores que realizan “home office”, debemos reestructurar la composición de sus ingresos priorizando aquellos que no estén vinculados a la asistencia efectiva al centro de trabajo.

Un tercer aspecto por considerar es el relativo a la mitigación de las consecuencias directas de la crisis. Dentro de estas encontramos, a manera de ejemplo, la de recuperación de horas dejadas de laborar por los trabajadores durante las semanas y meses que duró la suspensión de operaciones. En este punto, es importante apostar por acuerdos individuales con cada trabajador, donde se puedan expresar de manera clara cómo se recuperarán las horas, en cuánto tiempo y contar también con una autorización de descuento. De no contar con un acuerdo, es muy probable que el regulador laboral reconozca la existencia de un adeudo a favor del empleador, pero al mismo tiempo considere que este último no puede efectuar descuentos unilaterales contra la remuneración y beneficios de los trabajadores.

En la misma línea, debemos reforzar la vigilancia en el cumplimiento de los protocolos sanitarios y los de seguridad y salud en el trabajo. Debemos cuidar la salud de nuestros trabajadores, pero exigiendo también colaboración de su parte para evitar brotes de contagio en el centro de trabajo. En este punto la capacitación es fundamental, pero el compromiso de los trabajadores para cumplir con las medidas sanitarias dispuestas por el empleador es tan o más importante que cualquier protocolo existente en la empresa.

Finalmente, la crisis no puede hacernos olvidar la necesidad de practicar una revisión periódica del cumplimiento de nuestras principales obligaciones laborales, como aquellas relativas a la necesaria implementación de una política salarial o las vinculadas a la contratación de personas con discapacidad. Una vez más, se trata de poner a las personas en el centro de la organización.

Este es el momento de hacer un alto, reflexionar sobre lo que ha sucedido y mirar hacia adelante sentando las bases de una política laboral sostenible en el tiempo, la cual parte de dos valores que se han destacado en las empresas de Arequipa durante la crisis: la solidaridad y el compromiso, expresados en cada acción con los trabajadores y sus familias durante la pandemia. Juntos hemos enfrentado esta crisis y juntos saldremos adelante; por ello los invito a aprender de las empresas arequipeñas más exitosas las enseñanzas que nos transmiten a través del libro Ari quepay: historia y legado de las familias empresarias arequipeñas, disponible para su descarga gratuita desde nuestra web (https://www.ey.com/es_pe/ growth/familias-empresarias-arequipa).

Acerca de EY Perú

Es el líder global en servicios de auditoría, impuestos, transacciones y consultoría. La calidad de servicio y conocimientos que aporta ayuda a brindar confianza en los mercados de capitales y en las economías del mundo. Desarrolla líderes excepcionales que trabajan en equipo para cumplir su compromiso con sus stakeholders. Así, juega un rol fundamental en la construcción de un mundo mejor para su gente, sus clientes y sus comunidades.

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