Sea consciente de los resultados de su negocio y sepa de donde provienen

Si no somos conscientes de nuestro propósito, de las necesidades de nuestros clientes y de los resultados financieros, habrá también deficiencias en el desarrollo de la autoconciencia en la gestión empresarial, que es la que contribuye a identificar aquellas variables que producen resultados.

Por Alan Prado Gómez, consultor en estrategia y finanzas

Una de las mejoras necesarias dentro de la gestión empresarial de las mipymes está fuertemente relacionada con realizar el salto hacia el crecimiento económico sostenible. Construir el éxito implica cambiar nuestras creencias sobre cómo gestionamos nuestra empresa. Este cambio o evolución requiere una previa toma de conciencia y, no solo ello, sino de autoconciencia.

¿En qué consiste esta toma de conciencia y autoconciencia? Pues bien, hay una clara diferencia entre el deseo de crecer y la decisión de realmente crecer. El deseo de alcanzar algún objetivo no es suficiente. La decisión de realmente crecer implica, además del deseo de alcanzar un objetivo, la toma de conciencia sobre la situación en que se encuentra la empresa, es decir, conocer su situación bajo aspectos como el estratégico, financiero, logístico, entre otros. Además, es necesario incluir la dosis de autoconciencia, que implica identificar las variables que han llevado a la situación presente.

Por ejemplo, a pesar de lo acelerado que pueda ser nuestro entorno, es necesario preguntarnos sobre el propósito de nuestra organización, es decir, la razón por la cual nuestra empresa existe, con un sentido más humano. La toma de conciencia en este aspecto consiste en conocer nuestro propósito como empresa y tenerlo muy claro. Sin embargo, incluir la autoconciencia implica, además, observar si el modelo de negocio y su propia actividad están alineados a aquel propósito. Nos preguntamos ¿estoy operando mi empresa según el propósito que esta tiene? No solo debemos ser conscientes de cuál es nuestro propósito, sino que, a su vez, debemos considerar si nuestras operaciones están contribuyendo a garantizar que nuestro propósito se cumpla.

En ese sentido, como experiencia personal con múltiples mipymes, he podido apreciar algunas carencias puntuales con relación a la conciencia y autoconciencia en la gestión empresarial: (a) falta de conciencia del propósito de negocio, (b) falta de conciencia de los resultados financieros y (c) falta de conciencia sobre las necesidades de los clientes. Si no somos conscientes de nuestro propósito, de las necesidades de nuestros clientes y de los resultados financieros, habrá también deficiencias en el desarrollo de la autoconciencia en la gestión empresarial, que es la que contribuye a identificar aquellas variables que producen resultados.

La toma de conciencia y autoconciencia en la gestión empresarial es una labor que el líder de la organización debe promover y garantizar, en primera instancia, bajo aspectos estrictamente estratégicos y financieros, para lo cual pueden ser útiles los siguiente pasos:

Primer paso: Promover una reunión con las personas clave de la organización, y discutir el propósito de su empresa considerando las siguientes preguntas:

  • ¿Qué productos (bienes y/o servicios) ofrecen?
  • ¿Cómo producen y comercializan tales productos?
  • ¿Por qué lo hacen? (Te sugiero brindarle un sentido humano a la respuesta).

Segundo paso: Investigar y discutir sobre los atributos del producto, y las necesidades del consumidor. Si pudiesen complementar el análisis con algunos estudios sería genial.

Tercer paso: Promover otra reunión para ver los resultados de negocio, informes financieros, comerciales, de producción, entre otros que consideren relevantes. Te permitirá una visión clara de tu situación económica, financiera, comercial y operativa.

A través de estos primeros pasos, se fomenta la toma de conciencia. Los siguientes pasos implican una autoconciencia empresarial:

Cuarto paso: Teniendo claro nuestro propósito, considerar si las operaciones de la empresa realmente están contribuyendo a tal propósito. Preguntémonos, por ejemplo, si las actividades comerciales que desarrollamos cada día incorporan nuestro propósito.

Quinto paso: Una vez analizado y estudiado nuestro público objetivo, los principales atributos del producto y las necesidades del consumidor, considerar si las cubrimos adecuadamente y qué podemos gestionar dentro de la empresa para optimizarlo.

Sexto paso: Revisar los resultados financieros e identificar variables de valor (value drivers) que contribuyen a una mejor generación de valor económico. Debemos preguntarnos qué podríamos cambiar en esas variables para producir otros resultados.

Estos seis pasos iniciales contribuirán a fomentar la conciencia y autoconciencia de tu empresa, generando otro nivel de resultados: no solamente tendrán conocimiento del propósito de negocio y contarán con resultados financieros a la mano, sino que conocerán las variables que han condicionado tales resultados. Inténtalo.

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